Otra vez el diálogo

Agosto 23, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Nada parece haber cambiado en el Medio Oriente que permita albergar la esperanza..."

El anuncio de Hillary Clinton, secretaria de Estado del gobierno de Barack Obama, en el que se menciona el reinicio de la conversaciones de paz entre israelíes y palestinos, tras 20 meses de silencio hostil entre las partes, si bien ha llamado la atención, tampoco despierta muchas expectativas.Pareciera más el cumplimiento de un ritual, establecido para que todo nuevo gobierno en la Casa Blanca busque ganar puntos en aquel segmento de la opinión pública que se entusiasma con facilidad cuando escucha las palabras “paz”, “amor”, “convivencia” y otras ternuras por el estilo. “De buenas intenciones está empedrado el camino del infierno”.Pues nada parece haber cambiado en el Medio Oriente que permita albergar la esperanza de que esta vez si habrá adelantos sustanciales que conduzcan al logre de un acuerdo entre israelíes y palestinos. En realidad las posturas son más radicales que antes, y los actores principales, el gobierno israelí y Hamas, están llenos de factores políticos que los impulsan a la confrontación.Como se ha dicho en el propio Israel, mientras los fundamentalismos judíos, aquellos que hablan del “pueblo elegido” y la “tierra prometida” tengan asiento en el gabinete gubernamental israelí, es imposible pensar en cualquier avance hacia la solución política y pacífica de este viejo diferendo. La misma apreciación les cabe a los palestinos, mientras persistan en escoger la opción que representa Hamas, una fuerza radical en la que priman los fundamentalismos musulmanes y para la cual el único futuro deseable es la desaparición del Estado de Israel.De allí que la labor del Cuarteto de Oslo, integrado por Estados Unidos, las Naciones Unidas, la Unión Europea y Rusia parece destinada a reafirmar el principio básico sobre el cual es posible avanzar hacia el logro de la paz: el derecho de ambos pueblos a existir organizados como estados independientes. Dos estados, con fronteras definidas y controladas soberanamente por cada población.Pero ni Netanyahu ni Hamas han sido claros en la aceptación de esta idea básica. Para no mencionar otros asuntos espinosos que ni siquiera han llegado a abordarse en una mesa de negociaciones: el estatus de Jerusalén, la devolución de las tierras expropiadas a los palestinos y la suerte de los refugiados en otros países árabes.El entorno tampoco ayuda a que haya grandes esperanzas. El inicio de operaciones de una planta nuclear iraní y las constantes amenazas de su presidente Ahmedineyah causan temor en Israel y fortalecen las posturas de las fuerzas fundamentalistas. El desprestigio de Estados Unidos en la región tras la fallida guerra de Iraq y el empantanamiento en Afganistán, alienta a los radicales musulmanes a soñar con batallas y victorias ‘santas’.De allí que las encuestas realizadas por distintos medios arrojen una clara mayoría de escépticos con respecto a los resultados de las conversaciones que se anuncian para el 2 de septiembre en Washington, con la participación de Mahmud Abbas, presidente de Palestina. Tienen razón, el diálogo se vuelve inútil cuando no hay objetivos plausibles. Ya lo sabemos en Colombia.

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