Otra reforma a la Justicia

Octubre 13, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Pero es la falta de rápida y cumplida justicia, son la morosidad en resolver los conflictos y la impunidad de la justicia penal, las causas por las cuales los ciudadanos se apartan de ella, y no creen en ese poder como el guardián de la ley y el árbitro de la sociedad.

En reunión celebrada el pasado lunes, los Presidentes del Congreso y del Consejo de Estado, así como el Ministro del ramo, anunciaron una nueva reforma a la Justicia. Es otro intento por cumplir con el deber de ofrecer a la Nación mejoras en el instrumento más importante del Estado para garantizar el respeto de los derechos y la convivencia que surge del respeto a la ley.Colombia ha perdido la cuenta de las propuestas para cambiar la Justicia, quedando siempre con un mal sabor de fracaso. Desde ser usada como pretexto para satisfacer oscuros designios, hasta el persistente intento por resolver las constantes luchas de poder y las confrontaciones entre las ramas en que se divide el Estado, la palabra reforma se ha gastado en intentos que han caído uno detrás de otro, dejando una estela de fracasos.El resultado se expresa en la pérdida de credibilidad y de confianza de los colombianos en su Justicia. Sin duda, a ello ha contribuido la presencia de escándalos protagonizados por algunos magistrados y jueces, lo que daña la imagen de la que debiera ser una de las profesiones más respetadas en el país. Pero es la falta de rápida y cumplida justicia, son la morosidad en resolver los conflictos y la impunidad de la justicia penal, las causas por las cuales los ciudadanos se apartan de ella, y no creen en ese poder como el guardián de la ley y el árbitro de la sociedad.Lo que hay entonces es una crisis crónica. Y frente a ella, lo que se ha tratado de imponer son decisiones que buscan equilibrar los juegos de poder en los niveles superiores, que siempre naufragan en lo que algún presidente de la Corte Suprema de Justicia calificó como el Gobierno de los Jueces. Con ello da a entender que el poder de esos miembros del servicio público son intocables y sus atribuciones pueden llegar a no tener límites.Y mientras tanto, el ciudadano del común debe esperar a que se resuelva su situación, que se fallen sus demandas con la oportunidad debida o que sus derechos sean protegidos como ordena la Constitución. Situación que se agrava cuando los recursos destinados a mantener ese servicio público esencial son recortados o mal usados, lo cual es frecuente por la parálisis y la protesta promovidas por un enjambre de sindicatos, en muchas ocasiones con razones de peso.El anuncio se refiere en especial a los reclamos de los colombianos. Bajo el nombre de Misión Justicia, la iniciativa pretende rescatar el acceso a una rápida y efectiva administración de la justicia para todos, con acciones que van desde reformas constitucionales hasta la aplicación de principios administrativos que mejoren la gestión y den paso a las buenas prácticas. Cuando se habla de la paz, la Justicia frente a la cual todos los ciudadanos son iguales es prioritaria. Ese principio se ha olvidado, quizás por encontrar las soluciones políticas, dejando de lado el respeto a la juridicidad como fuente de estabilidad institucional. Eso puede cambiar si los promotores de la iniciativa anunciada se comprometen a responder la voz del colombiano que pide Justicia rápida, cumplida y democrática.

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