Oportunidad para el diálogo

Oportunidad para el diálogo

Noviembre 18, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

El acuerdo general que les dio origen debe ser respetado, sin desviar la discusión hacia asuntos como la inclusión de los grupos simpatizantes de las Farc en los diálogos y la declaratoria de cese el fuego bilateral. O sin seguir planteando que se llame a una Asamblea Constituyente, como lo ha exigido uno de los miembros de su delegación y segundo al mando de su organización.

Se inician mañana los diálogos de La Habana, donde el Gobierno Nacional y las Farc buscarán la oportunidad de terminar con la violencia del grupo guerrillero más antiguo del mundo. Aunque no existe mucho optimismo sobre los resultados que arrojen esas conversaciones, los colombianos esperan que de allí salga lo que puede ser el paso más importante para la pacificación del país.El pesimismo es explicable. Muchos han sido los intentos por lograr una solución para un movimiento que si bien empezó con un contenido político se degradó llegando a ser una organización que aplica el terrorismo indiscriminado y se lucra con abundancia del narcotráfico. Todos esos intentos han fracasado, dejando un sabor a burla y obligando a la Nación a tomar decisiones como el fortalecimiento de la Fuerza Pública y el respaldo casi unánime a su accionar.Pero, pese a los contundentes golpes que han recibido, las Farc aún conservan capacidad para causar daño, además de mantener gran influencia en el cultivo, procesamiento y comercio de las drogas ilícitas. Hace muchos años perdieron la posibilidad de ser reconocidas como movimiento político debido a sus desconocimientos de los Derechos Humanos de sus víctimas y la manera desfachatada en que se mezclaron y aún respaldan o se asocian con criminales de la peor laya. Ahora, y luego del fracaso de las negociaciones en el Caguán, las Farc reciben una nueva oportunidad de negociar con dignidad el fin de su violencia y de reintegrarse a la sociedad colombiana para que puedan participar en política. Con los gobiernos de Noruega y Cuba como facilitadores, y teniendo como acompañantes a Venezuela y Chile, sus delegados se sentarán desde mañana en una mesa cuyas normas y principios han sido acordadas de antemano, como corresponde a una negociación seria. Por supuesto, el ingrediente más importante será la confidencialidad y la reserva que garantiza el Gobierno del país anfitrión.Mañana empezará a hablarse de la cuestión agraria, uno de los puntos más álgidos de la realidad colombiana y factor definitivo para terminar el conflicto en Colombia, siempre que se aborde lejos de los ideologismos y con espíritu patriótico. Allí se conocerán los reclamos del movimiento guerrillero y las respuestas de los delegados del Gobierno. Y debe plantearse la realidad de las casi un millón de hectáreas que los guerrilleros han acumulado. Esta etapa tendrá una duración, unos participantes y una temática acordada.Se inician pues unos diálogos esperados. El acuerdo general que les dio origen debe ser respetado, sin desviar la discusión hacia asuntos como la inclusión de los grupos simpatizantes de las Farc en los diálogos y la declaratoria de cese el fuego bilateral. O sin seguir planteando que se llame a una Asamblea Constituyente, como lo ha exigido uno de los miembros de su delegación y segundo al mando de su organización. Para la guerrilla llegó el momento de entender que es su última oportunidad de negociar la paz. Y que la Nación no aceptará más burlas a su propósito noble de respaldar diálogos cuando éstos no conducen al fin que anuncian los gobiernos.

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