Odios en Ucrania

Abril 21, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Este aspecto siniestro de la situación ucraniana, para la mayoría de analistas, parece indicar que el gobierno de Putin, quien conoce bien las tensiones étnicas y los conflictos religiosos de la vieja Rusia, está propiciando la división en la población ucraniana no rusa, para debilitar sus posibilidades de resistencia ante la ofensiva anexionista de Moscú".

Informaciones procedentes de Ucrania reportan que en el este del país está circulando una comunicación que pide a los “ucranianos de nacionalidad judía” mayores de 16 años, que se registren ante las autoridades.El panfleto está firmado por el “gobierno de la República de Donetsk”. Este acontecimiento recuerda las épocas del peor antisemitismo, vividas no sólo en la Alemania nazi, sino también en la Rusia de Stalin. El secretario de Estado de Estados Unidos, Jhon Kerry, le ha dado certeza al asunto, al reaccionar de la siguiente manera: “En el año 2014, esto no es solo intolerable, es grotesco. Está más allá de lo inaceptable. No hay lugar para cualquiera de las personas que se haya encargado de estas actividades, o cualquier partido e ideología”.Debe saberse que la historia ubica a los judíos ucranianos, del sur de Rusia, de Armenia y Georgia, viviendo en esas regiones desde las épocas del cautiverio de Babilonia. Son, entonces, una antigua población en Ucrania, inmersos en esa nacionalidad y sus tradiciones, y no forman parte de los sectores sociales que pugnan por la anexión a Moscú. Como el resto del pueblo judío, a lo largo del tiempo han sido víctimas de persecuciones y progroms, tanto durante el mandato de los zares como en la posterior dictadura soviética.La numerosa población judía de Donetsk se encuentra alarmada, pues lo acontecido recuerda lo sucedido durante la anexión rusa de Crimea. Los tártaros, que son etnias autóctonas de la Península del Mar Negro, se vieron ante una situación similar. En la década de 1940, Stalin deportó de Crimea a Asia Central a la totalidad de la población tártara musulmana.En los años 80, muchos de ellos regresaron a Crimea, pero el mes pasado, mientras las tropas rusas ocupaban bases militares en toda la región, en distintos vecindarios con poblaciones de distintas etnias se han visto grupos de cabezas rapadas con bates de béisbol caminando con listas de tártaros de Crimea, marcando sus casas con cruces.Este aspecto siniestro de la situación ucraniana, para la mayoría de analistas, parece indicar que el gobierno de Putin, quien conoce bien las tensiones étnicas y los conflictos religiosos de la vieja Rusia, está propiciando la división en la población ucraniana no rusa, para debilitar sus posibilidades de resistencia ante la ofensiva anexionista de Moscú. Un ama de casa judía le dijo a la prensa internacional: “Le temo a Rusia, no a la gente sino al Gobierno. Creo que Occidente está subestimando el peligro que representa Putin”.Unos pocos investigadores han advertido sobre la presencia en el nuevo gobierno ucraniano de una facción de derecha extrema ‘Pravy Sektor’ que se fundó hace muy poco, justo un mes antes de que comenzaran las protestas en Kiev. Agrupó en una especie de frente popular ‘antisistema’ a varios de los grupos neonazis, ultraderechistas y nacionalistas radicales que se reclaman de la tradición de Stepán Bandera (1909-1959) y su organización armada insurgente (UPA) que luchó contra el Nkvd de Stalin, y colaboró con los nazis engrosando la división ‘Galitzia’ de las SS cuando estos invadieron la URSS en 1941.El asunto es suficientemente grave como para que EE.UU. y la Unión Europea reaccionen con mayor firmeza, impidiendo la balcanización de Ucrania.

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