No más protagonismos

No más protagonismos

Marzo 29, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Con más sombras que luces terminó el período del Fiscal General de la Nación, Eduardo Montealegre. Ahora, cuando se designará su sucesor, el compromiso debe ser evitar que se repitan los errores que tanto le han costado a la administración de Justicia en Colombia".

Con más sombras que luces terminó el período del Fiscal General de la Nación, Eduardo Montealegre. Ahora, cuando se designará su sucesor, el compromiso debe ser evitar que se repitan los errores que tanto le han costado a la administración de Justicia en Colombia.Polémica permanente puede ser el término que califique los cuatro años del hoy ex Fiscal. Con su gran poder, el doctor Montealegre aprovechó para ser protagonista de hechos que poco benefician a la credibilidad de la institución a su cargo. Empezando por su relación como asesor de Saludcoop, el peor descalabro de la salud en el país, proceso en el que si bien se declaró impedido, no tuvo el avance que se esperaba en la investigación, dejando como resultado un inocultable ambiente de impunidad.Después estuvieron sus peleas ruidosas con todo el que se arriesgara a criticar sus actuaciones, como le ocurrió a la contralora Sandra Morelli, quien se atrevió a pedir cuentas por los hechos de la fracasada EPS. O como se dejó sentir en su inauguración al detener al exdiputado Sigifredo López, injustamente incriminado, así como con los escándalos que aún no terminan sobre las acusaciones a la campaña del Centro Democrático y a su candidato a la Presidencia de la República.Capítulo aparte merecen sus intromisiones en asuntos ajenos a su papel de Fiscal, como el haber convocado a un paro de los jueces para rechazar la Ley de equilibrio de poderes. O como intervenir con opiniones sobre el proceso de negociación en La Habana, la última de las cuales consistió en elevar a categoría de tratado entre dos Estados el posible acuerdo entre el Gobierno y las Farc, descartando la promesa del Gobierno sobre una refrendación popular y negando la obligación del Congreso de legislar las reformas constitucionales y legales que se requieran.También hay que referirse a los cuestionados y cuestionables contratos que, como una consultoría a la cual no se le encuentra razón y el crecimiento de la nómina con costosos asesores y embajadores internacionales, despertaron el rechazo de muchos de sus colaboradores, de jueces y expertos en Derecho Penal. Así, la Fiscalía terminó una de las etapas más controvertidas de su corta existencia. Época en la cual se agravó la crisis que amenaza con el colapso al sistema acusatorio, y donde las falencias del sistema judicial se han convertido en enemigos de la celeridad y la eficacia de la Justicia en nuestro país. Ese es el desafío que tendrá el próximo Fiscal General de la Nación.Ahora, el presidente Juan Manuel Santos ha abierto un concurso para escoger la terna que llevará a consideración de la Corte Suprema de Justicia, y en la cual podrá incluir sus propios candidatos. Es un proceso novedoso, que puede darle otro aire menos político y más encaminado a mejorar el papel de la Fiscalía en el rescate del sistema judicial, alejado de pretensiones distintas a la dirección de uno de los organismos más importantes para prestar el servicio público que garantiza la paz, la aplicación de la ley y la persecución sin tregua al delito.Eso es lo que exigen los colombianos.

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