No más interinidad

Marzo 13, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

En adelante, será necesario tomar medidas para evitar que las diferencias políticas y de cualquier orden sigan generando una interinidad perjudicial para la Rama del poder público encargada de mantener la paz y la convivencia mediante la aplicación de pronta y cumplida justicia.

Con la elección de los siete Magistrados que componen sus Salas para administrar Justicia, los integrantes de la Corte Suprema de Justicia cumplen con una obligación legal. Todo indica que la urgencia de elegir un nuevo Fiscal General de la Nación fue el último motivo para que los miembros del Alto Tribunal tomaran en un día la decisión que no pudieron lograr en dos años. Sin embargo, no debe ignorarse la presión que ejerció la opinión pública para que se superara lo que se ha vuelto en una costumbre ya casi con fuerza de ley.Se trata de interpretar la atribución para elegir los reemplazos de magistrados que por muchas razones deben retirarse de sus cargos, como una prerrogativa. Y la mezcla de esa atribución con las diferencias de orden político o de carácter personal entre los integrantes del organismo, para obstaculizar su renovación. Interpretación errada, porque esa facultad es ante todo una obligación con los colombianos que no pueden aceptar una justicia coja, dividida y distante de las necesidades de su país.El hecho no es nuevo, y de igual manera se presenta en el Consejo de Estado. Pero también afecta la provisión de cargos de jueces y magistrados a todo nivel, dejando una mala sensación de clientelismo y de la existencia de intereses individuales que se están anteponiendo al propósito de cumplir con la obligación de resolver los conflictos mediante los fallos judiciales.Por fortuna, la proximidad de la designación del Fiscal General de la Nación parece haber motivado el cambio de actitud que se refleja en la elección de los siete magistrados faltantes, así como la escogencia de la doctora Margarita Cabello Blanco como nueva Presidenta de la Corte. Con ello se pone fin a la interinidad en esa institución, además de eliminar uno de los elementos que hacía temer otra larga etapa de encargo en el organismo investigador.Eso no es sano para la institucionalidad del país. Hacer que alguien no elegido conforme a la Constitución asuma la dirección de una de las entidades más importantes para la marcha de la justicia, es jugar al vacío que ocasiona una omisión injustificada. Por eso, es de esperar que el señor Presidente de la República presente la terna de candidatos, para que la Corte tome la decisión, ojalá antes del próximo 29 de marzo.En adelante, será necesario tomar medidas para evitar que las diferencias políticas y de cualquier orden sigan generando una interinidad perjudicial para la Rama del poder público encargada de mantener la paz y la convivencia mediante la aplicación de pronta y cumplida justicia. Ese es uno de los grandes vacíos que quedaron después de la última reforma a la justicia, denominada Equilibrio de Poderes.Si bien es explicable y necesario que existan diferencias de criterio en un cuerpo colegiado compuesto por veintitrés personas, no parece lógico que la falta de acuerdos y las divisiones internas le den carácter permanente a la interindidad. Esa omisión atenta contra la transparencia en la Justicia y crecen las críticas contra una entidad que debe estar a salvo de cualquier sospecha de influencias partidistas.

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