“NO a las mentiras”

editorial: “NO a las mentiras”

Como símbolo de solidaridad con el periodismo ecuatoriano y de protesta contra las actuaciones de un régimen empeñado en silenciar a sus contradictores, los diarios afiliados a la Asociación de Editores de Diarios y Medios Informativos, Andiarios, publicamos hoy la columna “No a las mentiras”. Este gesto es también la ratificación de nuestro compromiso con la libertad de expresión y de crítica, tan perseguida ahora por los regímenes intolerantes de la región.

“NO a las mentiras”

Febrero 23, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Como símbolo de solidaridad con el periodismo ecuatoriano y de protesta contra las actuaciones de un régimen empeñado en silenciar a sus contradictores, los diarios afiliados a la Asociación de Editores de Diarios y Medios Informativos, Andiarios, publicamos hoy la columna “No a las mentiras”. Este gesto es también la ratificación de nuestro compromiso con la libertad de expresión y de crítica, tan perseguida ahora por los regímenes intolerantes de la región.

Como símbolo de solidaridad con el periodismo ecuatoriano y de protesta contra las actuaciones de un régimen empeñado en silenciar a sus contradictores, los diarios afiliados a la Asociación de Editores de Diarios y Medios Informativos, Andiarios, publicamos hoy la columna “No a las mentiras”. Este gesto es también la ratificación de nuestro compromiso con la libertad de expresión y de crítica, tan perseguida ahora por los regímenes intolerantes de la región.El presidente Rafael Correa consiguió que la Justicia de su país le impusiera penas de cárcel al autor y a los directivos del periódico El Universo de Guayaquil, y les ordenara que retribuyeran al mandatario con una suma imposible de pagar, lo que en la práctica es una expropiación disfrazada. Nada, ni las disculpas que pidió y después ignoró, acepta hasta ahora el Mandatario que hizo aprobar una ley por su Congreso que le estrangula al periodismo ecuatoriano cualquier posibilidad de disentir, so pena de tener que comparecer ante una justicia debidamente alineada. Este episodio de arrogancia sin límite tiene su origen en una protesta salarial de la Policía, que Correa desafió y después convirtió en un supuesto golpe de Estado. Fue su forma de desviar la atención sobre las crecientes críticas por los errores de su gobierno y sus inconfundibles arrebatos de intolerancia contra cualquiera que se atreviera a disentir de sus dictados. En adelante, lo que se produjo fue una catarata de insultos contra el periodismo, y de amenazas que se fueron convirtiendo en hechos concretos en los cuales el Estado, su Estado, ha terminado por acaparar decenas de medios de comunicación, hoy a su servicio incondicional. Pese a ello, medios como El Universo de Guayaquil mantuvieron su posición independiente y enhiesta. La columna de su director de opinión, Emilio Palacio, despertó la ira del mandatario y se convirtió en la demostración que necesitaba Correa para amenazar la prensa libre del continente. La decisión de la justicia fue tan rápida como desproporcionada, mientras Correa anima a los Gobiernos de América para que sigan su ejemplo como eficaz forma de acallar la crítica. Esa es la razón por la cual los medios colombianos asociados a Andiarios nos unimos hoy. Para protestar contra el abuso, para reclamar contra el uso de la ley para silenciar el periodismo critico y libre, aquel sin el cual la democracia es reemplazada por el totalitarismo que algunos pretenden imponer. Es también la forma de expresar nuestra solidaridad y respaldo con quienes en el Ecuador padecen la persecución de un régimen obsesionado por silenciar a sus contrarios.Comentario final: anticipándose a la publicación de la columna que desató las iras del régimen en su país, el embajador de Ecuador ante el gobierno de nuestro país dio en la flor de enviar a Andiarios una carta de advertencia con un desagradable tono de amenaza. Al señor Raúl Vallejo Corral hay que recordarle que estamos en Colombia, donde la libertad se ejerce sin cortapisas y que sus amenazas destempladas sólo ratifican el carácter totalitario del gobierno que él representa en forma obsecuente.

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