Más vigencias futuras

Más vigencias futuras

Julio 18, 2010 - 12:00 a.m. Por:

En el Concejo de Cali empezó el debate a la solicitud de la Administración Municipal para que se autoricen vigencias futuras destinadas a comprometer al Municipio en proyectos de diverso orden. Por sus dimensiones y por el impacto que tendrán en las aún frágiles finanzas del ente territorial, es necesario reclamar prudencia en el uso de un mecanismo creado para circunstancias excepcionales.Hace pocos días, Cali logró una refinanciación del convenio de desempeño firmado con sus acreedores bancarios hace ocho años. Ese convenio fue una medida casi desesperada para conjurar la peor crisis del Municipio en su historia, producido por el excesivo endeudamiento. La refinanciación significó entonces estirar en el tiempo el servicio de la deuda y comprometerse a pagar más intereses, recibiendo a cambio la posibilidad de disponder de más recursos para invertir en la solución de las necesidades, largamente aplazadas como consecuencia del abuso en el endeudamiento.Ahora, el alcalde Jorge Iván Ospina aduce como justificativo del acuerdo sobre ampliación de las vigencias futuras destinadas al MÍO, la necesidad de cubrir el faltante de recursos para el aporte del 30% que debe aportar Cali, producido por la sobreestimación de los ingresos por la sobretasa a los combustibles. Y aprovecha para colgarle a su solicitud arandelas como apoyar la construcción del Miocable en las laderas con fines turísticos, y aportar al amoblamiento del MÍO que maneja un concesionario y de las vías por donde transitan los buses alimentadores; o de aportes a la construcción de la plazoleta que nacerá del hundimiento de la carrera primera y el complemento a las obras en la calle quinta entre carreras primera y quince. El segundo proyecto pretende financiar la reforma al Estadio Pascual Guerrero, para construir plazoletas y oficinas que permitan una utilización permanente del escenario, para “reposcionar a Cali como capital deportiva”, para asuntos como la educación, la promoción de la “industria cultural de la salsa” o el incentivo a la lectura. Así mismo, propone que se destine una parte de esas vigencias futuras a la reconstrucción y reparación de centros educativos que amenazan ruina.En total, las solicitudes del gobierno municipal superan los $200.000 millones. Es decir, Cali tendrá que conseguir créditos por ese monto para proyectos que si bien son importantes no tienen nada de excepcional, a excepción del cumplimiento de los compromisos con el MÍO. Lo que significará que las próximas Administraciones estarán atadas al endeudamiento que producirá la actual, repitiendo el nefasto esquema que se ha querido imponer al departamento del Valle.Vale la pena preguntar entonces para qué se reestructuró la deuda del Municipio. Si no será mejor usar los $20.000 millones que se gastan al año los guardias cívicos creados por el alcalde Ospina, en recuperar las escuelas y terminar el estadio Pascual Guerrero. Y si no es más importante atender las dificultades sociales y combatir la inseguridad en Cali a crecer las deudas municipales para construir obras que, si bien son deseables, no parecen ser de urgencia para la comunidad y para el funcionamiento del MÍO.

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