Los temores de El Salvador

Abril 14, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Aunque Sánchez Cerón ha vendido una imagen moderada, muchos no olvidan su pasado guerrillero y su interés de unirse a Petrocaribe, iniciativa venezolana para comerciar en Centroamérica y el Caribe hidrocarburos a bajo costo. El temor nace del radicalismo de un vecino agresivo, Nicaragua, que puede arrastrar a El Salvador hacia las aventuras del ‘Socialismo del Siglo XXI’".

En un resultado apretado, El Salvador eligió como Presidente a un exguerrillero del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). El país se encuentra en vilo.Debe recordarse que los dos partidos que han marcado la historia reciente de El Salvador hunden sus raíces en un pasado sangriento: la guerra civil que dejó 75 mil muertos y que finalizó con un acuerdo de paz. El Fmln salió de la antigua alianza de organizaciones guerrilleras que intentó tomarse el poder durante los 12 cruentos años de conflicto armado.La Alianza Republicana Nacionalista, por su parte, surgió en la década de los 80 y tuvo vínculos con los escuadrones de la muerte. Su fundador, Roberto d'Aubuisson, fue señalado de ordenar el asesinato de monseñor Arnulfo Romero en 1980. Por 20 años este partido de tendencia centro derechista gobernó el país y tan sólo perdió las elecciones anteriores, que le dieron el triunfo al liberal Mauricio Funes, quien se alió con el Fmln.En todo este proceso, el pequeño país centroamericano se mantuvo en unos de los niveles de pobreza más altos del mundo, sin corregir las desigualdades sociales e inundado de organizaciones criminales que lo han convertido en uno de los países más inseguros. Son pandillas juveniles, verdaderas transnacionales del crimen, las principales de las cuales son la Mara Salvatrucha y Barrio 18. El número de sus integrantes supera a los efectivos de la Policía y el Ejército.El actual gobierno inició un proceso de tregua y diálogo con los jefes de las pandillas que si bien ha logrado disminuir la violencia no ha cuajado en un acuerdo que satisfaga a la ciudadanía salvadoreña. Por eso, las reñidas elecciones fueron seguidas con especial interés en las cárceles, repletas de jóvenes pandilleros. La victoria de Fmln parece indicar que el proceso continuará, pues Arena era su férreo opositor y basó su campaña en la idea de que el Estado no podía negociar con delincuentes.Norman Quijano, el candidato de Arena, denunció un fraude y alegó que votos a su rival, el exguerrillero marxista, Salvador Sánchez Cerón, fueron contados dos veces. Su partido dice ahora que hará una oposición “democrática, seria y honesta” al nuevo presidente. Pero el país está profundamente dividido, la delincuencia expectante, los escándalos de corrupción vigentes y la pobreza ciudadana golpeando sin pausa.Aunque Sánchez Cerón ha vendido una imagen moderada, muchos no olvidan su pasado guerrillero y su interés de unirse a Petrocaribe, iniciativa venezolana para comerciar en Centroamérica y el Caribe hidrocarburos a bajo costo. El temor nace del radicalismo de un vecino agresivo, Nicaragua, que puede arrastrar a El Salvador hacia las aventuras del ‘Socialismo del Siglo XXI’.El Salvador no es Costa Rica, donde el triunfo de un izquierdista no parece entrañar peligro para la vida democrática, en virtud del pacifismo del país y la presencia de un sector importante de clases medias. En El Salvador el radicalismo ha sido la norma, lo mismo que la violencia y corrupción. Por eso, el temor de una alianza con Nicaragua y Venezuela está justificado.

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