Los problemas del vecino

Los problemas del vecino

Febrero 10, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Luego del aumento en sus aranceles a los productos importados de Ecuador y Perú y la reacción contra la injusta medida, el gobierno del Ecuador debió echar para atrás la decisión. Sin embargo, quedó latente la necesidad de lograr un entendimiento para hacer que la Comunidad Andina de Naciones, CAN, sea una solución para sus miembros, como inicialmente lo pensaron sus fundadores, y no un epicentro de conflictos que obligan a echar mano de los procedimientos para resolver las controversias".

Luego del aumento en sus aranceles a los productos importados de Ecuador y Perú y la reacción contra la injusta medida, el gobierno del Ecuador debió echar para atrás la decisión. Sin embargo, quedó latente la necesidad de lograr un entendimiento para hacer que la Comunidad Andina de Naciones, CAN, sea una solución para sus miembros, como inicialmente lo pensaron sus fundadores, y no un epicentro de conflictos que obligan a echar mano de los procedimientos para resolver las controversias.Antes que una decisión autónoma de Colombia y Perú, la devaluación de sus monedas frente al dólar se debe a los cambios que ha presentado la economía mundial a partir de la caída del petróleo. Es la consecuencia de una economía globalizada, de la que participan los dos países y de la cual han tenido que soportar consecuencias no muy alentadoras, como la revaluación de sus monedas a causa de los ingresos de divisas ocasionados por el auge en sus exportaciones de materias primas, en especial los minerales y el petróleo.Otra cosa muy distinta ocurre con su socio. La decisión tomada en el año 2000 de desaparecer su moneda nacional y cambiarla por el dólar fue sin duda un recurso eficaz para detener una de las más profundas crisis de su historia. Además, el auge en el precio de los hidrocarburos le otorgó la posibilidad de disponer de recursos importantes, dejando de lado la necesidad de revisar la dolarización como un peligro latente para la competitividad de sus productores. A ello hay que agregar la política aislacionista del presidente Rafael Correa, que no le permitió suscribir acuerdos de Libre Comercio que, aunque riesgosos, ofrecen oportunidades indudables para conseguir mercados y enfrentar los riesgos. Esa suma de diferencias es la que llevó al país vecino a tomar medidas apresuradas para enfrentar la apreciación de la moneda estadounidense. Lo cual demuestra que no fue una decisión deliberada de Colombia y Perú de manipular la devaluación sino el resultado de los cambios que se producen en el mundo. Y, como lo reconoció la CAN y ahora el gobierno ecuatoriano, no se resuelve gravando con el 21% y el 7% respectivamente las importaciones de los países socios, lo cual desconoce el propósito y la reglamentación de la Corporación.Hubo pues suficientes argumentos para la reacción de Perú y Colombia contra el arancel como para la decisión de la CAN. Pero no deben olvidarse las razones de Ecuador, cuya economía está atada a la suerte de los Estados Unidos y por lo cual trata de defenderse de la amenaza que significa la dolarización y el aislamiento al cual la sometieron las políticas del presidente Correa. Ahora, el gobierno del vecino anuncia un arancel para todas las importaciones sin importar su origen. Pero eso no parece suficiente para detener el impacto de la dolarización, que no se compadece con la realidad de su economía, afectada por la caída en la cotización de su principal generador de ingresos. En ese propósito, los integrantes de la CAN deberían buscar la manera de ayudar a su socio, en la medida en que sigue siendo un mercado atractivo para sus productos.

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