Los nuevos buenos amigos

Julio 20, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Se supone entonces que todo eso terminará pronto en la disputa de Estados Unidos y Cuba, con la normalización de sus relaciones diplomáticas y la apertura de las embajadas a partir de hoy. Sin embargo, aún quedarán asuntos por resolver como la situación de Venezuela, que con seguridad serán tratados con la óptica de nuevos buenos amigos y la solidaridad continental.

La reapertura formal prevista para hoy de las embajadas de Estados Unidos y Cuba en La Habana y Washington, es otro salto dentro de la apresurada carrera que se desencadenó desde que los presidentes Barack Obama y Raúl Castro pusieron en marcha el restablecimiento de relaciones diplomáticas.Cuando en el curso del día John Kerry reciba al ministro de exteriores cubano Bruno Rodríguez en sus oficinas del Departamento de Estado, se habrá dado uno de los últimos pasos para terminar la confrontación entre los dos países. Fue una disputa de cincuenta y dos años, ocasionada por el papel que Fidel Castro como aliado de la entonces Unión Soviética le hizo desempeñar a su país en la Guerra Fría.Simbólicamente, Kerry y Rodríguez cerrarán así un capítulo que marcó la historia del mundo y de América Latina. Es el largo período que se inició cuando Fidel Castro se alió con la Rusia de entonces para desafiar a la superpotencia de América y constituyó a Cuba en plataforma para instalar cohetes nucleares que amenazaron la paz mundial, y para exportar el comunismo y guerra de guerrillas y el comunismo a América Latina.La respuesta fue aislar a la isla, ante el compromiso firmado con la entonces URSS de no invadirla. A la postre, esa medida sirvió de disculpa para que el régimen castrista se afianzara en el poder, y para que los políticos estadounidenses mantuvieran el respaldo de los exiliados cubanos, que fueron recibidos como héroes por el sólo hecho de llegar a los Estados Unidos huyendo de la dictadura.Luego vino la caída del comunismo y el llamado período especial por el castrismo, en el cual Cuba padeció la escasez extrema. Hasta que apareció Hugo Chávez con el petróleo de Venezuela y les permitió apoderarse del control de la política en su país. A tal grado ha llegado esa extraña sociedad, que Cuba es hoy uno de los grandes exportadores de petróleo, sin producir una gota del combustible. Sin embargo, Raúl, el sucesor de su hermano Fidel, sabe que las reformas económicas son necesarias y que detrás de ellas llegarán las libertades.Por su parte, Barack Obama realiza una gran jugada al deshacerse de las críticas permanentes por la persecución del gigante norteamericano a su pequeño vecino. Aunque queda por resolverse el problema causado por la Ley Helms Burton que prohíbe y sanciona cualquier relación económica con Cuba. Ese es quizás el mayor de los fracasos, puesto que al cerrarles las puertas, los Castro encontraron la excusa para justificar la pobreza y la escasez que vive su nación como resultado de la persecución del imperialismo. Se supone entonces que todo eso terminará pronto en la disputa de Estados Unidos y Cuba, con la normalización de sus relaciones diplomáticas y la apertura de las embajadas a partir de hoy. Sin embargo, aún quedarán asuntos por resolver como la situación de Venezuela, que con seguridad serán tratados con la óptica de nuevos buenos amigos y la solidaridad continental. Y negocios de importancia como la posibilidad de explorar y explotar el petróleo que se encuentre en la zona limítrofe entre los dos países.

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