Los fallos de la educación

opinion: Los fallos de la educación

La información recopilada por Cali Cómo Vamos refleja el bache por el que atraviesa la ciudad, donde tanto la Administración Municipal como los colegios, sobre todo los del sistema público de enseñanza, siguen fallando en su obligación de garantizar el derecho a una buena educación a todos los menores de edad.

Los fallos de la educación

Junio 29, 2017 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

La cobertura y la calidad de la enseñanza deberían estar en lo alto de las prioridades para Cali. Reconociendo algunos avances en los resultados de las pruebas escolares, las deficiencias se mantienen y la ciudad continúa por debajo del promedio de las principales ciudades del país.

Esta semana el programa Cali Cómo Vamos presentó el desempeño de la capital del Valle en cuanto a los principales indicadores educativos desde Transición, pasando por Primaria y Secundaria hasta llegar a los niveles de enseñanza Media. Los resultados en el 2016 muestran una reducción en cuanto a cobertura mientras presentan una mejoría en la calidad educativa, sobre todo en los primeros años.

Estos resultados demuestran que Cali sigue sin hacer lo suficiente para superar las deficiencias educativas que presenta. Ni tampoco ha desarrollado las estrategias que permitan devolverle a la ciudad el estatus de una capital bien educada, que reconoce en la formación de su población más joven el camino para asegurar su desarrollo social y económico, así como para mejorar las condiciones de vida de su comunidad.

En lo referente a la cobertura por niveles, se confirma que en el último año Cali presentó una reducción con respecto al 2015. Primaria con un 86% y Secundaria con 81,3% registran los niveles más altos de asistencia, sin embargo estos se encuentran por debajo de ciudades como Bucaramanga, Cartagena, Pereira y Manizales. Ese porcentaje es aún menor en Transición, con un 66,4%, y en los grados de educación Media, donde apenas llega a 58,6%.

Lo más grave es que el número de estudiantes por fuera del sistema escolar pasó del 24,4% en el 2015 a 27,3% en el 2016. Ello significa que 120.000 niños y jóvenes entre 5 y 16 años de edad no van hoy al colegio ya sea por dificultades socioeconómicas, por su ubicación geográfica o por factores demográficos. Son menores de edad que se ven obligados a trabajar o se quedan en la calle expuestos a ser atrapados por pandillas, el microtráfico o las drogas. El futuro de esos pequeños a los que no se les está brindando la oportunidad de educarse, será incierto y afectará su entorno inmediato tanto como a la ciudad en la que viven.

En cuanto a la calidad de la formación que se imparte, se mostró una leve mejoría en los resultados de las pruebas Saber, que miden los conocimientos en Lenguaje, Matemática y Ciencias Naturales en los grados 2°, 5°, 9° y 11°. En los primeros tres niveles los puntajes superaron a los del año anterior mientras que en el último curso del bachillerato disminuyeron en relación al 2015; sin embargo, el promedio está muy por debajo de otras capitales colombianas, por lo que el logro no es de destacar.

La información recopilada por Cali Cómo Vamos refleja el bache por el que atraviesa la ciudad, donde tanto la Administración Municipal como los colegios, sobre todo los del sistema público de enseñanza, siguen fallando en su obligación de garantizar el derecho a una buena educación a todos los menores de edad. Hay que detectar dónde están las causas de esos fallos y empezar a remediarlas, porque de lo contrario Cali seguirá formando ciudadanos mediocres, que poco le aportarán a su desarrollo e incapaces de enfrentarse en el futuro a un mundo cada vez más exigente y competitivo.

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