Los discursos en la ONU

Septiembre 27, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Pero el más dramático de todos los discursos, y quizá el menos ponderado a pesar de su carga trágica, fue el pronunciado por el Secretario General del organismo mundial, Ban Ki-moon, con respecto a Siria y la guerra civil que arrasa los más elementales derechos de los seres humanos allí comprometidos.

Mientras en Nueva York avanza la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, Siria vive la desgracia de una guerra civil donde la aniquilación parece el único final esperable. Es la diferencia entre la ONU como escenario para el lucimiento y la organización creada hace 62 años para garantizar la paz y el respeto por los derechos humanos en el mundo. Por el proscenio y ante las cámaras han desfilado muchos de los 193 mandatarios y jefes de los Estados que conforman la organización. Cada uno de los oradores ha tratado de dar un informe sobre lo que ocurre en su país, aunque muchos como el presidente Barack Obama han aprovechado el pantallazo para hablar en plena campaña de reelección, refiriéndose a los temas que preocupan al mundo. Como era de esperar, no faltaron sus invocaciones a la guerra de Afganistán, de la cual Estados Unidos está de salida. Como tampoco faltó la advertencia a Irán, que con su ambición de construir armas nucleares ha desafiado la paciencia de Occidente. Otros han aprovechado el momento para confirmar el espíritu democrático de sus gobiernos, o para reclamar solidaridad y cambios en la lucha contra enemigos comunes como el narcotráfico que azotan a casi toda Latinoamérica. Además de referirse de manera tangencial a ese pedido, y de expresar su apoyo, el presidente Juan Manuel Santos presentó a la comunidad internacional sus programas para recuperar la paz y terminar con el conflicto que ya supera el medio siglo en Colombia. Es la oportunidad para recabar de nuevo la comprensión y el apoyo al proceso de diálogo con las Farc que se iniciará formalmente el próximo 8 de octubre en Oslo, la capital de Noruega. Pero el más dramático de todos los discursos, y quizá el menos ponderado a pesar de su carga trágica, fue el pronunciado por el Secretario General del organismo mundial, Ban Ki-moon, con respecto a Siria y la guerra civil que arrasa los más elementales derechos de los seres humanos allí comprometidos. Al rogarle a la comunidad internacional que no mire hacia otro lado mientras la espiral de violencia se sale de control, el funcionario está reconociendo no solo los padecimientos del pueblo sirio, sino el peligro que se cierne sobre oriente medio, al salirse de control una conflagración que ahora tiene la participación abierta de Irán y Al Qaeda, enfrentados en la batalla por mantener o derrocar al dictador Bashar Al Assad. Es decir, a la tragedia humanitaria que padece la milenaria nación, hay que sumar la amenaza de una guerra regional centrada por ahora en un país estratégico en la política mundial y que comprometerá a vecinos como Israel, Irán, Líbano, Turquía, Jordania y el resto del mundo árabe. Una guerra que desborda los límites de un cambio de régimen y está siendo alimentada también por las disputas de orden religioso. Y que puede desatar un conflicto internacional de proporciones incalculables. Allí es cuando los observadores vuelven a preguntar dónde está la ONU como entidad creada para asegurar la paz del mundo y evitar la escalada de conflictos tan peligrosos y tan depredadores de los derechos humanos como el que experimenta Siria.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad