Los avatares del Cáucaso

Los avatares del Cáucaso

Febrero 17, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Todo este derroche en el Cáucaso, con las Olimpiadas de Invierno en Sochi, es un mensaje a las repúblicas exsoviéticas rebeldes: “Con Rusia les irá mejor que con la Unión Europea”.

Rusia, bajo el mandato de Vladimir Puttin, parece empeñada en volver al viejo imperio de los zares. De allí su renuencia a permitir la independencia de antiguas repúblicas soviéticas concentradas en la región del Cáucaso, que han considerado parte del hinterland ruso. Entre ellas, Ucrania es la joya de la corona. Esta nación de 44 millones de habitantes, rica en recursos naturales, de alto nivel educativo y en la que se encuentran emblemáticas ciudades de la llamada ‘Rusia Blanca’ como Kiev, Odessa y la histórica Yalta, se encuentra en franca rebeldía. Las protestas se han apoderado de Ucrania desde noviembre de 2013, cuando el gobierno rechazó un acuerdo de largo alcance con la Unión Europea (UE) y se inclinó por fortalecer los vínculos con Rusia. Y se tornaron violentas el 19 de enero luego de que el gobierno endureciera la legislación sobre el derecho a manifestarse, para tratar de poner fin a las protestas masivas. Las primeras víctimas se registraron la semana pasada en la capital, Kiev. Y los desmanes se propagaron por el resto del país.Líderes de la oposición han estado negociando con el nuevo presidente, Viktor Yanukovich, quien llegó a ofrecerles que se integraran al gobierno. El lunes pasado, Yanukovich acordó derogar la polémica norma, pero la decisión debe ser sometida a un voto parlamentario este martes.En el interín, Yanucovich se reunió con Puttin en Sochi, el flamante balneario sobre el Mar Negro en el que se desarrollan los Juegos Olímpicos de Invierno. El sitio no podía ser más emblemático. Para Puttin es una demostración del poder de la vieja Rusia y de su capacidad para movilizar ingentes recursos en programas de obras públicas, aún contra dificultades naturales que se sentían insalvables.Debe recordarse que Sochi ha sido un centro vacacional de tradición y el favorito de Stalin, quien construyó allí su dacha familiar, y que, con todo el poder y las posibilidades, renunció a realizar grandes transformaciones en la tranquila población, ante las advertencias de los ingenieros sobre la fragilidad de sus suelos y los riesgos de causar daños irreparables al idílico paisaje invernal.Pero la megalomanía de Puttin parece no tener límites. Los juegos de Sochi son los Olímpicos más costosos de la historia: US$50.000 millones, unos US$42.000 millones más que el presupuesto de la edición anterior, y el doble del costo previsto del Mundial Brasil 2014 y de los Juegos de Río de Janeiro 2016. Se han construido, entre otras cosas, más de 300km de nuevas carreteras, 55 puentes, 22 túneles, 13 estaciones de tren y dos centrales termoeléctricas.Todo este derroche en el Cáucaso es un mensaje a las repúblicas exsoviéticas rebeldes: “Con Rusia les irá mejor que con la Unión Europea”. El Presidente ruso se los ha tomado como cosa propia, hasta el punto de que se presentó a la ceremonia inaugural vestido como campeón de esquí. Y declaró: “Estos son los mayores Juegos de la historia”.Mientras tanto, allí cerca, en Kiev, los ciudadanos sufren carencias, son acosados por la Policía y mueren por defender su libertad. Sochi les parece un acto de propaganda despreciable.

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