Los amigos de Siria

Septiembre 02, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Claro que falta probar ante la comunidad internacional que el gobierno sirio usó armas químicas, lo que se espera salga del informe de los inspectores de las Naciones Unidas. Y Obama sólo podrá presentar su solicitud después del 9 de septiembre, una vez los legisladores regresen de vacaciones.

Desde que el Presidente Obama declaró que pedirá permiso al Congreso para iniciar en Siria una acción armada “de alcance limitado” contra el Gobierno de al Assad, el mundo quedó en la antesala de una nueva guerra. Claro que falta probar ante la comunidad internacional que el gobierno sirio usó armas químicas, lo que se espera salga del informe de los inspectores de las Naciones Unidas. Y Obama sólo podrá presentar su solicitud después del 9 de septiembre, una vez los legisladores regresen de vacaciones. Así que habrá un lapso de espera, días que estarán preñados de declaraciones, suposiciones y controversias. Por ahora al Assad no niega el uso de armas químicas, pero responsabiliza de ello a la oposición.Irán, a su vez, amenazó con tomar represalias “que pueden afectar a toda la región”, mientras que voceros de Hezbollah, el grupo chiita que actúa en El Líbano patrocinado por los iraníes, señaló que sus represalias en caso de un ataque contra Siria “no respetaría ningún tipo de fronteras”. Esta definición de los iraníes va más allá de su tradicional postura antiamericana.Irán tiene una serie de intereses en Siria que explican su defensa del gobierno de ese país. No hay que olvidar que se trata de una teocracia y que al Assad pertenece a una secta chiíta, que es el sector religioso dominante en Irán. Desde 2012 Irán incrementó su apoyo militar al presidente sirio. Con este sustento, el conflicto entró en una nueva fase de guerra sectaria: las armas de Irán llegaron al grupo militante chiita Hezbolá -basado en Líbano- y éste se volvió cada vez más activo dentro de Siria ayudando a las fuerzas de Asad.Rusia, por su parte, ha advertido contra cualquier acción en Siria, y su poder de veto en las Naciones Unidas puede bloquear la iniciativa internacional. Rusia no abandonará a su aliado más cercano en Medio Oriente ni sus intereses en Siria, incluida la base naval que mantiene en Tartus, en el Mediterráneo, ni sus jugosos contratos comerciales con Damasco.“Después de haber perdido un contrato de US$13.000 millones con Irán, debido a las sanciones internacionales, y de que le cancelaron contratos de US$4.500 millones con Libia, la industria de defensa rusa se tambalea”, dice en un comentario en CNN.com el profesor Daniel Treisman del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de California. “Además de exportaciones de armas, las compañías rusas han hecho enormes inversiones en la infraestructura siria, en energía y turismo, avaluados en $US19.400 millones”.El tercero en discordia, China, tampoco apoya la intervención en Siria. Hasta ahora China no ha sido objeto de críticas de Occidente como lo ha sido Rusia por su posición “intransigente” frente a Siria. Y aunque se creen que mantiene un bajo perfil en Medio Oriente y no tiene intereses en la región, en los últimos años Pekín ha desarrollado considerables lazos en los sectores económico, militar y energético, que lo convierten en el principal socio de Siria. Así las cosas, el propuesto ataque de “alcance limitado” fácilmente podría alcanzar dimensiones insospechadas.

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