Llegaron las elecciones

Julio 26, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Esa es la manera de limpiar la política. Con participación, para evitar que la abstención elija a las maquinarias de la corrupción y la politiquería. Con el interés, para impedir que sean elegidos quienes han sido cuestionados por malos procederes o provienen de organizaciones que una vez obtienen los votos le dan la espalda a la sociedad y convierten en patrimonio particular los recursos públicos. Y con responsabilidad, denunciando las malas prácticas que como la compra de votos falsean y corrompen la voluntad popular.

Cumplida la inscripción de los candidatos a las gobernaciones y las asambleas departamentales, a alcaldías y concejos, se entra en la etapa final de las campañas electorales. Es el momento en el cual la atención de los ciudadanos debe centrarse en la escogencia de gobernantes que garanticen la buena gestión en municipios y departamentos.Aunque aún pueden producirse variaciones, ya se han cumplido los formalismos exigidos por las normas electorales. Así mismo, la Registraduría informó que se encuentra lista para la realización de los comicios el próximo 25 de octubre. Y puede decirse que la acción de las autoridades y de la Fuerza Pública garantizará la realización de unas elecciones tranquilas y en paz.En teoría, eso es lo que debe pasar. Infortunadamente, la política en Colombia ha sufrido un deterioro creciente, reflejado en la debilitación de los partidos y, en muchos casos, en el uso de los avales como mecanismo para legitimar aspiraciones de dudoso origen o ajenas a las organizaciones que las expiden. Y, de otra parte, las inscripciones mediante firmas se están usando para esquivar las normas, aunque en muchos casos reflejan la manera en que el poder de veto impide la inscripción de candidaturas con respaldo popular.Ahora viene la parte más importante, la de motivar a los ciudadanos a que participen en un evento que decide quiénes serán sus gobernantes más cercanos. Labor cada vez más difícil, por cuanto las malas prácticas del pasado y del presente están erosionando el interés por participar en las elecciones. Sin embargo, es necesario destacar que son muchos los candidatos que están libres de cualquier tacha y merecen el respaldo de los electores. Esa es la manera de limpiar la política. Con participación, para evitar que la abstención elija a las maquinarias de la corrupción y la politiquería. Con el interés, para impedir que sean elegidos quienes han sido cuestionados por malos procederes o provienen de organizaciones que una vez obtienen los votos le dan la espalda a la sociedad y convierten en patrimonio particular los recursos públicos. Y con responsabilidad, denunciando las malas prácticas que como la compra de votos falsean y corrompen la voluntad popular. Se supone que las elecciones regionales y locales reflejan también la decisión constitucional de dar a los colombianos el derecho a escoger a quienes dirigirán los intereses de sus municipios y departamentos, entidades ante todo de carácter administrativo creadas para satisfacer las necesidades de las comunidades y las regiones. Sin embargo, la mezcla de indiferencia que genera abstención y de clientelismo, que se toma a los gobiernos y los aisla del interés común, se convirtió en gran amenaza para la credibilidad de la democracia en nuestro país. Queda pues abierta la contienda para escoger a quienes dirigirán los destinos de la provincia a partir del próximo primero de enero. Es de esperar entonces que la voz de los colombianos se exprese con abundancia para superar las trampas en que ha caído la política nacional.

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