¡LIBRES!

Abril 03, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Bienvenidos los diez soldados y policías liberados ayer, quienes se mantuvieron encadenados por años, pisoteada su dignidad y convertidos en objetos de propaganda. Pero se equivocan las Farc y quienes piensan que la Nación debe tomar ese como gesto de buena voluntad que lleva a establecer negociaciones de paz".

Luis Alfonso Beltrán Franco, Luis Arturo Arcia, Robinson Salcedo Guarín, Luis Alfredo Moreno Chagüeza, Carlos José Duarte, César Augusto Lasso Monsalve, Jorge Trujillo Solarte, Jorge Humberto Romero, José Libardo Forero y Wilson Rojas Medina. Ellos son los últimos servidores públicos que, por las buenas y por las malas, superaron el suplicio al cual fueron sometidos por las Farc durante años. Infortunadamente, cuatro de sus compañeros de cautiverio fueron asesinados en forma salvaje y cobarde por sus secuestradores. Otros fueron liberados en audaces operaciones, donde la inteligencia de la Fuerza Pública y la desmoralización inocultable de los victimarios permitieron rescatarlos sanos y salvos. Soldados y policías, junto a dirigentes políticos, entregaron una parte preciosa de sus vidas y su libertad, sometidos por la demencia de los dirigentes de la guerrilla que pretendieron doblegar la voluntad de Colombia mediante el terror.Hoy hay felicidad en los familiares de esos diez servidores de la Nación, quienes sufrieron en carne propia el suplicio que ordenaron los secuestradores. Pero el país no respira tranquilo, porque todavía quedan centenares de desaparecidos a quienes las Farc les arrebató su libertad para negociarlos a cambio de dinero. Son ciudadanos del común cuyos familiares y allegados pagaron en muchos casos dos, tres y más veces la extorsión exigida por los criminales. Las Farc dicen que suspenderán sus secuestros. Buena noticia para un país azotado por la demencia de quienes han pretendido lucrarse o conseguir reconocimientos políticos despreciando los Derechos Humanos de sus víctimas. Esa es la razón por la cual han recibido el desprecio universal y la condena del mundo civilizado que nunca aceptará el terror y la barbarie que la guerrilla ha usado contra nuestra Nación.Por fortuna, los diez soldados y policías fueron liberados ayer en medio de un operativo que por primera vez evitó el espectáculo miserable de quienes han pretendido sacar provecho de todo orden con lo que es ante todo un hecho humanitario. Así, los colombianos, las familias de los cientos de secuestrados que aún no aparecen y las de los recién liberados, fueron eximidos de la tortura que significa el show que antes se organizaba con intereses distintos a la solidaridad.Bienvenidos los diez soldados y policías liberados ayer, quienes se mantuvieron encadenados por años, pisoteada su dignidad y convertidos en objetos de propaganda. Pero se equivocan las Farc y quienes piensan que la Nación debe tomar ese como gesto de buena voluntad que lleva a establecer negociaciones de paz.Aunque significa el final de una etapa cruel, lo ocurrido fue apenas el reconocimiento de un crimen de lesa humanidad que debía terminar. Si las Farc quieren entablar algún diálogo, su deber es acabar con la violencia contra los colombianos. Y no basta con anuncios sobre el fin del secuestro, mientras el terrorismo, el uso de niños y el asalto a poblaciones siga siendo el lenguaje de la guerrilla más antigua y sangrienta en la historia de la humanidad.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad