Libertad sin condiciones

Noviembre 19, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Sin duda, de la actuación futura del Gobierno dependerá el destino de la negociación que se lleva a cabo en La Habana, además de que el país tendrá que estar expuesto al discurso permanente de las Farc, con una amenaza pendiente sobre el General, la abogada y el sargento que lo acompañan. Por eso es necesario exigir a la guerrilla su liberación sin negociación alguna, imposible so pena de reconocerles el carácter de beligerancia con todas sus implicaciones".

Una vez confirmado el secuestro del general Rubén Darío Alzate por las Farc, lo que sigue es conseguir su rescate de manera pronta y sin poner en riesgo su integridad. Esto implica exigirles a quienes lo tienen en su poder que lo dejen en libertad, así como a sus acompañantes y a los dos soldados plagiados en Arauca la semana pasada. Para ello es necesario aceptar que la liberación de esas personas no puede ser supeditada a la negociación que piden sus secuestradores. Menos, cuando los voceros de la guerrilla en Cuba hablan de someterlo a la justicia popular por sus supuestos crímenes. Y cuando le dicen al presidente Juan Manuel Santos que “en Colombia están los mandos medios que pueden solucionar el problema”. Ese planteamiento indica la estrategia que van a aplicar las Farc para manejar la posible devolución del general Alzate, el primer oficial de ese rango que cae en sus manos. Aquello de someterlo a la justicia revolucionaria y la acusación en su contra de crímenes necesariamente debe ser relacionado con la justicia indígena que condenó a quienes asesinaron a dos miembros de la guardia nasa en el Cauca. Con lo cual se puede entender para dónde va la guerrilla en este caso. Sin duda, de la actuación futura del Gobierno dependerá el destino de la negociación que se lleva a cabo en La Habana, además de que el país tendrá que estar expuesto al discurso permanente de las Farc, con una amenaza pendiente sobre el General, la abogada y el sargento que lo acompañan. Por eso es necesario exigir a la guerrilla su liberación sin negociación alguna, imposible so pena de reconocerles el carácter de beligerancia con todas sus implicaciones.Está claro entonces que la posición de las Farc no es para nada conciliadora, así sus comunicados den a entender algún interés en liberar a los secuestrados. Ahora, lo que también está comprometido es el diálogo. Ese inocultable aire triunfalista de sus voceros ya es conocido por los colombianos, y no indica nada bueno para el futuro próximo. Lo cual obliga a actuar con firmeza para evitar las manipulaciones que acostumbran quienes en el mundo tienen la mayor experiencia en el plagio de seres humanos y sacarle el mejor provecho a esa actividad, uno de los peores crímenes de lesa humanidad.Si la guerrilla quisiera darle un espaldarazo al proceso de paz, debería liberar a las personas que tiene en su poder. No habría una mejor demostración de voluntad de paz que esa, lo que a su vez permitiría aumentar la credibilidad en sus intenciones. Lo contrario, entrabar su devolución y poner en riesgo su vida, será un hecho inaceptable que obligará a tomar otra clase de decisiones.Ya habrá tiempo para juzgar las circunstancias en que ocurrió su secuestro. Entre tanto hay que reconocer que él ha sido un Oficial que ha cumplido con su deber y ha prestado servicios invaluables a Colombia. Por lo pronto, el Ejército Nacional debe hacer lo necesario para rescatar al general Alzate. Nada sería más perjudicial que volver a caer en la trampa de un grupo cuyo objetivo no parece ser el fin de la violencia que han practicado durante décadas.

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