Libertad de prensa

Mayo 04, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Desde esa perspectiva, el Día de la Libertad de Prensa es mucho más que una celebración. Es ante todo la afirmación del compromiso que debe existir en defensa de la verdad que se expresa en los medios de comunicación".

“Fomentar la libertad de prensa en el mundo al reconocer que una prensa libre, pluralista e independiente es un componente esencial de toda sociedad democrática”: bajo ese principio, la Asamblea General de la ONU estableció en 1993 el Día Internacional de la Libertad de Prensa, que se celebró ayer como un recordatorio sobre la necesidad de mantener y fortalecer un periodismo independiente que cumpla el papel de ojos y oídos de las sociedades a las que pertenecen. Desde esa perspectiva, el Día de la Libertad de Prensa es mucho más que una celebración. Es ante todo la afirmación del compromiso que debe existir en defensa de la verdad que se expresa en los medios de comunicación. Y una oportunidad para revisar si esa importante labor es respetada en todas sus dimensiones, o, por el contrario, es amenazada por los intereses totalitaristas, por las múltiples formas de criminalidad y delincuencia o por quienes pretenden silenciar la denuncia contra la corrupción y las prácticas empresariales que desconocen la ética y la ley. En esas condiciones, el 3 de mayo se constituye en el momento para reconocer la labor de quienes dedican su vida a investigar e informar sobre las cosas buenas que benefician a los pueblos de todo el planeta. Pero también, a arrojar luz sobre aquellos hechos y prácticas que destruyen la vida, que agreden al ciudadano o ponen en peligro los derechos inmanentes a todo ser humano. Infortunadamente, el ejercicio de periodismo padece el acoso de la intolerancia por esa capacidad de denuncia. Desde los gobiernos que imponen castigos y límites, como sucede en Ecuador y Venezuela, pasando por el acoso descarado del gobierno argentino hacia sus críticos, hasta el ilimitado uso de la violencia de las mafias que amenazan en México, la intención es siempre evitar que lo ciudadanos se enteren de los hechos y las prácticas que atentan contra sus libertades y derechos. Y se llega a hechos tan aberrantes como el secuestro de Romeo Langlois, quien en cumplimiento de su misión fue capturado por las Farc y ahora es denominado “prisionero de guerra”, una forma aberrante de disfrazar su secuestro. Pero igual que los periodistas, los medios de comunicación están expuestos a la presión de gobiernos y organizaciones criminales que necesitan su silencio. Por eso se presentan frecuentes intentos por silenciarlos a través de sanciones como la impuesta por el Presidente del Ecuador contra el diario El Universo, perdonada por Rafael Correa ante el enorme rechazo que recibió del mundo. O por acabarlos a punta de violencia como intentó el narcotráfico con El Espectador, al asesinar a su director Don Guillermo Cano y dinamitar sus instalaciones. A pesar de esos intentos, el periodismo sigue cumpliendo su labor de servir de vigilante de los intereses públicos de la sociedad. Por eso, antes que celebrar, ayer se rindió un homenaje universal a todos aquellos periodistas que han ofrecido sus vidas y su libertad para evitar que la oscuridad cubra los abusos del poder y el silencio sea el cómplice que protege el crimen y la corrupción.

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