Las tragedias de Haití

editorial: Las tragedias de Haití

"Hace rato que a pocos parece importarles Haití porque se le da como caso perdido. Y para colmo, aparte del castigo con que la naturaleza se empeña contra esa nación, es difícil saber por dónde debe ir encaminada la ayuda externa que dé paso a una sociedad con auténtico futuro".

Las tragedias de Haití

Octubre 18, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Hace rato que a pocos parece importarles Haití porque se le da como caso perdido. Y para colmo, aparte del castigo con que la naturaleza se empeña contra esa nación, es difícil saber por dónde debe ir encaminada la ayuda externa que dé paso a una sociedad con auténtico futuro".

Luego del paso del huracán Matthew, Haití vive una nueva y espantosa tragedia. O a lo mejor es la continuación de la misma que ha marcado su existencia. Hace seis años, en enero de 2010, fue el terremoto de 7,0 grados en la escala de Ritcher que dejó 250 mil muertos, cerca de 300 mil heridos, y millón y medio de desplazados. Ahora, las cifras son igual de dramáticas. Según sus autoridades, Matthew acabó con la vida de 546 personas, hay 128 desaparecidas y unas 175 mil desplazadas. Son datos parciales, pero como en 2010, predominan la desolación y la impotencia.Además, el olvido. Mientras el huracán dejaba allí la mayor cantidad de víctimas en su itinerario de muerte por el Caribe y las costas de La Florida, Haití quedaba relegado a un plano secundario, como si sus desastres fueran parte de la rutina de América y del mundo. Como si no contaran para la humanidad. Hace rato que a pocos parece importarles Haití porque se le da como caso perdido. Y para colmo, aparte del castigo con que la naturaleza se empeña contra esa nación, es difícil saber por dónde debe ir encaminada la ayuda externa que dé paso a una sociedad con auténtico futuro.‘República de ONG’ se le ha denominado. No en vano. A raíz del terremoto, van, según cálculos de Naciones Unidas, unos cinco mil millones de dólares ya ejecutados, de 10 mil millones prometidos por la comunidad internacional. Y de acuerdo a estimativos de los Estados Unidos, a 2020 las ayudas bordearán los 13.400 millones de dólares.¿Qué se ha hecho con esa plata? Ahí está del debate. Muy poco, dicen quienes señalan que se ha construido menos de las viviendas para 130 mil personas que se prometieron. Pero si algo preocupa a esos críticos es la cultura de dependencia que generan entre la población esas organizaciones aparte de asumir el papel que les corresponde a las autoridades haitianas.Es posible que esa sea una forma de vencer la corrupción, una de las mayores pestes que azota a Haití. Pero no es la salida a la construcción de institucionalidad y del Estado que requieren los haitianos para poder enfrentar las tragedias. Además de que la historia de algunas de esas ONG comienza a plagarse de proyectos que no van a ningún lado, como tampoco el dinero destinado a esos objetivos.Mientras, los males abundan. Son cinco millones de personas que en las próximas 24 horas se dividirán entre quienes están condenadas a padecer hambre y aquellas que lo poco que tienen lo destinarán totalmente a mal alimentarse. Y el cólera, resultado del vertimiento a un río de heces fecales de una misión nepalí de la ONU, va en aumento.Así las cosas, Haití sabe que Matthew es apenas un enemigo más. Uno de tantos, como la sequía que ya lleva tres años y que urge de recursos para aliviar sus efectos. O ese sector de la clase política que, sin pudor, rechaza la ayuda humanitaria de República Dominicana por considerarla un atentado contra la soberanía nacional.Todo eso hace de Haití lo que es hoy y lo que amenaza ser quién sabe cuánto tiempo más, como si estuviera siempre a la espera de una nueva tragedia.

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