Las otras 'elecciones'

Las otras 'elecciones'

Noviembre 06, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Contrastando con la exposición mediática casi obscena de la elección presidencial en los Estados Unidos, el partido comunista chino se alista para presentar al público la nueva generación de dirigentes del Estado"

Contrastando con la exposición mediática casi obscena de la elección presidencial en los Estados Unidos, el partido comunista chino se alista para presentar al público la nueva generación de dirigentes del Estado. Es una presentación silenciosa en la que nadie, ni en China ni mucho menos en el mundo, sabe cuáles puedan ser estos jerarcas que gobernarán a uno de los países más influyentes del universo.La primera condición para llegar a la cúpula del poder en China es ser miembro del partido que consta de 85 millones de afiliados, lo que es una pequeña minoría en un país con 1400 millones de habitantes. Allá si es verdad que el 5% decide sin oposición sobre el destino del 95% restante. Pero esto no basta. Además se debe ser comunista desde los 18 años y haber desempeñado un cargo de significación antes de cumplir 25, condición que sólo está al alcance de los hijos o familiares de los altos jerarcas del partido.Resulta excepcional en China que un comunista de origen humilde, sin familiares en altos cargos, pueda escalar en las jerarquías del Estado. En este sentido, el régimen guarda semejanzas con las dinastías familiares de los emperadores que rigieron el destino de la gran nación durante miles de años. Si se trata de una mujer el asunto es prácticamente un imposible. China sigue siendo una sociedad endogámica, autoritaria y machista.En algunos casos, los procesos de participación se restringen a cargos de poca importancia y sirven más como pretexto para dar una apariencia de democracia. La definición de las altas jerarquías es un proceso oscuro que se desarrolla en medio de intrigas y alianzas palaciegas, en el que satisfacen los apetitos de una minoría empotrada en el poder por décadas.El otro aspecto que influye es la moral confuciana que aún predomina en la sociedad china y que ha dado un carácter especial al comunismo de ese país. Por ejemplo, no está bien visto que un joven comunista sobresalga en algún aspecto, desde sus conocimientos profesionales hasta la forma en que viste. Si aquello sucede será rápidamente desplazado de sus posiciones y condenado al ostracismo. Una moderación aparente en el actuar y el ser constituye la norma.La austeridad también se impone como virtud, sin que ello sea óbice para que la concentración del poder haya dado camino a una oleada de corrupción que corre paralela al enriquecimiento del país. Así, aunque el Estado ha condenado a un buen número de funcionarios, lo cierto es que este tema está vedado en China para los medios de comunicación, pues podría dar pie a un desajuste general. No hay que olvidar que la población aprecia la austeridad confuciana.Finalmente hay que ser implacable. Todos los funcionarios chinos conocen de memoria el ‘Libro negro’, un clásico de las artes oscuras del poder en el que “los instrumentos para tener éxito son una piel gruesa, inmune a la vergüenza o la culpa, y un corazón negro, endurecido para poder herir a los demás en pos del beneficio propio”.Así se gobierna en China, con lo que las elecciones de Estados Unidos, pese a las críticas que puedan hacérsele, se nos revelan como una bocanada de aire fresco.

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