Las lecciones de la Feria

editorial: Las lecciones de la Feria

" El argumento del cobro de la boletería, con fines de financiación para la industria cultural no se justifica para un evento como la Feria que se debe a la ciudad. Tampoco la repartición de boletas con fines clientelistas".

Las lecciones de la Feria

Enero 03, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

" El argumento del cobro de la boletería, con fines de financiación para la industria cultural no se justifica para un evento como la Feria que se debe a la ciudad. Tampoco la repartición de boletas con fines clientelistas".

Un balance agridulce dejó la versión 54 de la Feria de Cali. Tras el paso de las festividades de fin e inicios del año, es necesario hacer una pausa para revisar lo que nos dejó el más importante evento público de la ciudad, que este año fue centro de la polémica, por cuenta del cobro al ingreso de las graderías del Salsódromo.Si bien, es de reconocer que fue un acierto de la Administración de Jorge Iván Ospina la creación de este espacio como apertura de la Feria, aplaudido en sus primeras versiones, el éxito del mismo sirvió de pretexto para cobrar por lo que debe ser un evento gratuito. Dicho cobro provocó la protesta de la ciudad entera. Esto sumado a la indignación que produjo que además decidieran tapar con lona los puentes peatonales y otros puntos, para evitar la visibilidad de los asistentes que no tenían con qué pagar para observarlo. El argumento del cobro de la boletería, con fines de financiación para la industria cultural no se justifica para un evento que se debe a la ciudad. Tampoco la repartición de boletas con fines clientelistas. Y aunque el día 28 de diciembre, para el desfile del Cali Viejo, el acceso a las graderías fue gratuito, el daño ya estaba hecho, dejando un sabor amargo en una ciudad que merece más espacios que fortalezcan su cultura. Más allá de la polémica, vale la pena destacar del Salsódromo la participación de más de 1.500 bailarines, la puesta en escena, la música, el recorrido. Este, sin duda, debe seguir siendo un pilar de la Feria, siempre y cuando sea gratuito.También debe consolidarse Ciudad Salsa: un encuentro con la música, con los coleccionistas, con ese romance eterno del caleño raizal con la melodía. La presentación de importantes orquestas como La Sonora Ponceña y la Van Van de Cuba le dio mayor fuerza a este punto de encuentro. De destacar también el Festival de Orquestas, el Día del Pacífico, masivo y elogiado por sus asistentes, el concierto de cierre y el balance positivo de seguridad.Ojalá se revivieran otros eventos desaparecidos como la Chiquiferia, un espacio para compartir con los niños, que en sus últimas ediciones se desvaneció por la falta de interés de la Administración en el mismo; así como la Feria del Deporte, que ofrecía una alternativa distinta de recreación a los caleños.La Feria de Cali nos demostró de nuevo que la ciudad urge de un escenario, dónde realizar espectáculos masivos, antes que seguir improvisando en sitios que no cumplen con las condiciones de seguridad, ingeniería y acústica. Y constituye una oportunidad la recientemente sancionada Ley de Espectáculos Públicos que busca fortalecer el sector cultural de las artes escénicas, entre ellos teatro, danza, música, ofreciendo una disminución del impuesto sobre la renta en 100% para las inversiones que se realicen en proyectos de dicho corte.Pero lo que sí debe ser un imperativo para la nueva administración es la presencia de eventos en toda la ciudad, porque la Feria de Cali debe retornar a ese carácter incluyente que la obliga a darse al caleño que no tiene cómo asistir a los conciertos y espectáculos privados. La máxima fiesta de la capital del Valle debe vincular al ciudadano y hacerlo partícipe y protagonista de sus tradiciones.

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