Las dudas sobre el Marco

Las dudas sobre el Marco

Junio 10, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Pero la pregunta es si grupos como las Farc y el ELN, hasta ahora declarados enemigos de nuestro orden jurídico, están dispuestos a aceptar un proceso de paz sobre la base de un marco que no satisfaga sus intereses.

Con el impulso que el Gobierno Nacional le ha dado, el llamado Marco Jurídico Para la Paz parece tener asegurada su aprobación en el Congreso de la República. Sin embargo, las inquietudes de muchos sectores de la opinión pública obligan a insistir sobre la conveniencia y la oportunidad de una iniciativa que cambiará el régimen jurídico mediante excepciones que pueden ser riesgosas para las instituciones jurídicas. Toda Colombia sabe que la manera de resolver el conflicto definitivamente está en la negociación con los grupos armados. Pero también es consciente de que no todos pueden ser merecedores de que se les aplique un régimen excepcional, en la medida en que son bandas dedicadas al delito común. Así mismo reconoce y exige que las excepciones no pueden ser aplicadas a los responsables de crímenes atroces o de lesa humanidad, ya sea como autores materiales o como instigadores del secuestro, las masacres y demás acciones que la legislación mundial impide otorgar cualquier clase de impunidad. Frente a esas consideraciones, el Gobierno y su bancada en el Congreso persisten en aprobar la Ley Marco que reformará la misma Constitución para facilitar la aplicación de la Justicia Transicional, mediante la cual se busca lograr el bien supremo de la paz. Lo que debe entenderse es que ese marco no podrá ser aplicado a las bandas criminales, a los grupos de narcotraficantes o a las demás especies de delincuencia común que todavía existen en nuestro país. Y que es imposible aplicar la Justicia Transicional a miembros de la Fuerza Pública. Pero la pregunta es si grupos como las Farc y el ELN, hasta ahora declarados enemigos de nuestro orden jurídico, están dispuestos a aceptar un proceso de paz sobre la base de un marco que no satisfaga sus intereses. Lo que lleva a indagar si ha existido siquiera un acercamiento que permita sugerir que ese marco servirá para negociar su desmovilización y reintegración a la vida civil, en un hipotético proceso de paz. Otro aspecto es el cronograma que deberá cumplirse después de aprobada la iniciativa. Son cuatro años en los cuales deberá expedirse la ley estatutaria que desarrolle la Ley Marco. ¿Se sabe entonces qué se negociará con los grupos que acepten entrar en un proceso de paz, por lo cual el contenido tendrá permanencia? O, ¿habrá que esperar a que se terminen esas negociaciones para después incluir los acuerdos que se logren, lo que puede llevar a hacer más excepciones?Por último está la impunidad. Si bien la Justicia Transicional se basa en el perdón a cambio de la reconciliación, ni la Nación ni la comunidad internacional aceptan que ese beneficio se entregue a individuos vinculados al secuestro y a los crímenes atroces que aquí se han cometido por décadas. Por eso, quienes aprueben la Ley Marco tendrán que saber la responsabilidad que asumen si por hacer una excepción al ordenamiento jurídico, inspirada sin duda en propósitos nobles, terminan abriendo un boquete por el cual se cuelen los perdones y olvidos para los responsables de la violencia en Colombia.

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