Las becas de Emcali

Noviembre 22, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Personas sin vínculo alguno con las Empresas Municipales de Cali que recibieron becas para estudiar cocina, rotación por los sindicatos para recibir auxilios y acusaciones permanentes sobre desvíos de recursos públicos que terminan en denuncias penales y en condenas. Las revelaciones de la Unidad Investigativa de El País vuelven a poner sobre el tapete la urgencia de tomar decisiones para cerrar la sangría que tiene a la entidad en condiciones preocupantes.

Personas sin vínculo alguno con las Empresas Municipales de Cali que recibieron becas para estudiar cocina, rotación por los sindicatos para recibir auxilios y acusaciones permanentes sobre desvíos de recursos públicos que terminan en denuncias penales y en condenas. Las revelaciones de la Unidad Investigativa de El País vuelven a poner sobre el tapete la urgencia de tomar decisiones para cerrar la sangría que tiene a la entidad en condiciones preocupantes. Este es otro de los aspectos del manejo que ha tenido Emcali en sus recursos. Esta vez, el poder de los quince sindicatos permitió establecer una prerrogativa que no existe en ninguna empresa, sea pública o privada. Salvo, claro está, que sus administraciones hayan preferido ceder en pretensiones que no contribuyen al objetivo social de la entidad, para garantizar una tranquilidad aparente en su gestión.Ese mal ha sido la constante en los últimos veinte años, incluidos los trece que duró la intervención de la Superintendencia de Servicios Públicos. Debido a la debilidad de sus administraciones y al indudable poder de los jefes de sus sindicatos, Emcali permitió que se gastaran miles de millones de pesos en cursos y posgrados que no la benefician, como la capacitación en culinaria o ebanistería. Y toleró que esas becas se otorgaran a personas ajenas a ella, por el sólo hecho de tener un vínculo familiar con los afiliados a los sindicatos.Más grave aún es que esas subvenciones, $40.215 millones entre los años 2012 y el 2015, se entregaron y se siguen otorgando a los beneficiarios y no a las entidades educativas, sin que estuvieran obligados a justificar su utilidad, a rendir cuentas o a demostrar las bondades que ofrecen para los servicios públicos de Cali. Además, los funcionarios y trabajadores se daban el lujo de rotar por los sindicatos para lograr el beneficio permanente.La información contenida en el informe presentado en nuestra edición del pasado domingo no es nueva y demuestra una verdadera trampa al objetivo social de Emcali. Hace algunos años, en el 2005, se descubrió algo parecido, por lo cual la Justicia ha adelantado procesos por peculado contra varios funcionarios de Emcali, 14 de los cuales fueron ya condenados. Ahora estamos frente a la repetición de hechos que atentan contra el patrimonio público y son parte de las razones de una crisis crónica que amenaza la existencia de la entidad más importante de la ciudad.Esa es otra vena rota más a la cual está amarrada la entidad hasta el 2020, debido a negociaciones que son más producto de la presión y de la angustia de los administradores que de un verdadero sentido social y empresarial. Y obliga a reclamar de los funcionarios y empleados un cambio en sus pretensiones, cobijadas todas por un sindicalismo que en vez de ayudar a sus afiliados les hace daño porque destruye la empresa.Ellos deben saber que con estas prebendas y con la manera en que son aprovechadas, la mejora en la prestación de servicios de Emcali es remota, y su recuperación como entidad pública de la cual derivan su sustento es cada vez más lejana.

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