La violencia oficial

La violencia oficial

Marzo 18, 2018 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

En medio de un convulsionado escenario político, Brasil llora el asesinato de Marielle Franco, tiroteada en pleno centro de Río de Janeiro después de participar en un acto político. El homicidio de esta concejal ha desatado una controversia ya que desde hace un mes fue autorizada la intervención del Ejército en el manejo del orden público de la capital carioca, a pesar de decenas de críticas de organizaciones de derechos humanos que han cuestionado las relaciones de uniformados con los clanes del crimen organizado en las favelas.

El asesinato de Marielle, que nació y creció en el complejo de Maré, puso en la mira a los altos mandos del Ejército a quienes se acusa de no haber podido recuperar la seguridad después de 30 días de operaciones en las zonas más vulnerables de Río de Janeiro. La muerte violenta de quien fue la quinta más votada en la ciudad, desencadenó protesta en Río y Sao Paulo. Además, ha revivido el tono polarizador que tiene hoy la política brasileña.

Es la derecha y la izquierda nuevamente enfrentada y con acusaciones mutuas, sin que el pueblo encuentre las verdaderas respuestas a la crisis social que padece Brasil. Desde que el presidente Michel Temer decretó la intervención militar en Río de Janeiro, las cifras de criminalidad no han disminuido. Y ante las acusaciones, los organismos de seguridad han respondido que ya comenzaron a verse resultados, pero que no se puede esperar que una situación tan compleja se resuelva de la noche a la mañana.

Incluso, el ministro de gobierno, Carlos Marun, subió el tono a quienes cuestionan la intervención militar y calificó de “imbéciles” a los que imaginaron que “en 30 días se habría solucionado el asunto de la violencia”. Lo evidente es que de acuerdo con los datos del Monitor de la Violencia, en el 2017 se registraron 4.473 homicidios de mujeres, y las cifras indican que los jóvenes negros y con baja escolaridad son las principales víctimas de asesinatos en el país. En Brasil, de cada cien personas asesinadas, 71 son negras.

El asesinato de Marielle Franco es un duro golpe para las esperanzas de miles de habitantes de estas invasiones en Río, afectadas por la marginalidad y el narcotráfico. Ella representaba a las mujeres negras, pobres y feministas. No pocos han señalado a miembros de las autoridades como posibles responsables del asesinato de la concejal que había cuestionado la intervención en las favelas y denunciado abusos a los derechos humanos de la población más pobre.

El ministro de Seguridad Pública ha prometido una investigación hasta el fondo, a la que no muchos le creen. Por lo pronto ya se conoció que las balas que cegaron la vida de Marielle son de calibre 9 mm y formaban parte de un lote adquirido por la Policía Federal en diciembre del 2006.

Es el momento de preguntarse, cómo lo hicieron los grandes diarios de Río, O Globo y O Dia en sus portadas, “¿Cuántos más tendrán que morir para acabar con esta guerra?”. Una frase premonitoria que había puesto Marielle Franco en su Twitter un día antes de ser asesinada, y que ahora es una denuncia contra la violencia oficial.

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