La vida en Cali

editorial: La vida en Cali

"El nuevo Gobierno de Cali, así como el nuevo comandante de la Policía Metropolitana, fueron recibido con malas noticias sobre el incremento en los homicidios en la ciudad. Por supuesto, no es su culpa, pero las cifras indican que no se puede bajar la guardia ante la amenaza que representa para la sociedad caleña".

La vida en Cali

Marzo 01, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"El nuevo Gobierno de Cali, así como el nuevo comandante de la Policía Metropolitana, fueron recibido con malas noticias sobre el incremento en los homicidios en la ciudad. Por supuesto, no es su culpa, pero las cifras indican que no se puede bajar la guardia ante la amenaza que representa para la sociedad caleña".

El nuevo Gobierno de Cali, así como el nuevo comandante de la Policía Metropolitana, fueron recibido con malas noticias sobre el incremento en los homicidios en la ciudad. Por supuesto, no es su culpa, pero las cifras indican que no se puede bajar la guardia ante la amenaza que representa para la sociedad caleña.Las estadísticas muestran un aumento del 5% en los homicidios causados en enero y febrero de 2016 frente a los mismos meses del año pasado. Es decir, se llegaron a 214 crímenes contra la vida, y en zonas en las cuales se producen enfrentamientos por el narcotráfico al detal, protagonizados por las bandas dedicadas a ese negocio y por las luchas territoriales en las que participan las pandillas.Lo cual significa que los mismos males de siempre están produciendo los atentados contra el que se supone es el derecho más importante de cualquier ser humano, el derecho a la vida. Sólo que ahora, y según lo analizan tanto la Policía como el Instituto Cisalva, se está generando una transición de las pandillas hacia la delincuencia organizada que las absorbe, convirtiendo a sus jóvenes integrantes en peligrosos delincuentes que cuidan el negocio y ponen el pecho en las constantes venganzas entre jefes de las organizaciones.Pero también sigue existiendo el homicidio causado por las riñas que en su mayor parte surgen del consumo de alcohol en las calles. Y que la inmensa mayoría de los casos se sigue ejecutando con armas de fuego, sean ellas amparadas por salvoconductos oficiales o ilegales. Después se destacan los crímenes contra mujeres, que llegaron a 19 en los últimos dos meses.Ese es pues el panorama que enfrentan las autoridades. Sin duda, las soluciones empiezan por la intervención de tipo social que les lleven educación, trabajo y convivencia a los habitantes de las comunas en las cuales se producen los hechos con mayor frecuencia, como lo demuestra la sistemática reducción de las estadísticas de muerte que dejó la administración municipal anterior. Allí deberá ser importante el énfasis que ha prometido el nuevo Alcalde. Sin embargo, es importante recalcar que no pueden descuidarse las medidas que han venido aplicando las fuerzas de seguridad encabezadas por la Policía Metropolitana. Así lo ha entendido su nuevo Comandante, quien conoce con amplitud los graves problemas que padece la ciudad. Como lo ha demostrado en las semanas que lleva al frente de la institución en la capital vallecaucana, su propósito es continuar el esfuerzo por desbaratar las organizaciones delincuenciales que no parecen tener fin.Falta por analizar el comportamiento de la comunidad. Es claro que los habitantes de los barrios donde se producen los hechos son los directos damnificados en su tranquilidad. Lo cual da pie para insistir en que su colaboración es fundamental para acabar con la delincuencia. No hay otra forma: o se colabora con las autoridades para combatir el delito o mediante el silencio, en muchos casos justificado por el miedo y la amenaza, se contribuye a que la vida en Cali sea objetivo del crimen organizado, de la intolerancia o del desafuero.

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