La vía al futuro

Agosto 28, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Se dio así, el primer paso de un largo camino por convencer al centralismo sobre la necesidad de unir todos los extremos de la geografía nacional, requisito indispensable para aprovechar las ventajas estratégicas de un país ubicado en la esquina norte de Suramérica".

El pasado 18 de julio, los gremios del Valle del Cauca enviaron al presidente Juan Manuel Santos una carta en la que, además de felicitarlo por su reelección, le recuerdan los proyectos que consideran importantes para el futuro de la región. Anteayer fueron entregados los estudios de la fase I para la posible construcción de una vía que une en forma directa a la Orinoquía con el mar Pacífico, de enorme trascendencia para toda Colombia.Se dio así, el primer paso de un largo camino por convencer al centralismo sobre la necesidad de unir todos los extremos de la geografía nacional, requisito indispensable para aprovechar las ventajas estratégicas de un país ubicado en la esquina norte de Suramérica. A la vez, es la oportunidad de lograr la integración de una Nación que tiene en su diversidad un gran patrimonio, y en la costumbre de mediatizar el progreso regional a las decisiones que se tomen en la capital de la República. Es esa la razón por la cual no ha sido posible conseguir que se construya una vía decente que una a Buenaventura con el resto de Colombia, a pesar de ser esa la puerta de entrada al océano donde están las economías más poderosas del Planeta. Pues bien, el pasado 26 de septiembre de 2014 entregaron los estudios de la fase I. Valga la pena acotar que no es una idea nueva porque ella tiene más de 70 años de planteada. Han pasado muchos gobernadores, congresistas y líderes regionales que la han propuesto. Incluso, se ha demostrado hasta la saciedad que con ella no era necesario construir un túnel en la vía que une a Ibagué con Armenia, y que el sólo ahorro de combustible y de riesgos hubiera pagado la carretera. Y ni qué decir sobre las ventajas que en su momento se han puesto de presente en materia de seguridad y progreso para las distintas regiones que atravesaría la obra propuesta.La verdad, poco se ha logrado. Acostumbrados como hemos estado a no considerar propuestas como esa en su integridad, la carretera ha sido tratada siempre como un proyecto del Valle, desconociendo su importancia para toda la Nación. Con lo cual se ha perdido tiempo precioso en todo sentido y para todos los propósitos. Está en primer lugar el impacto que tendría para la economía y el desarrollo nacionales. Pero debe pensarse también el efecto que hubiera tenido para la seguridad, el orden público y la defensa de vastas y ricas regiones que aún hoy padecen el aislamiento y el consecuente acoso de toda clase de grupos armados y delincuenciales.Por supuesto, hay que celebrar la conclusión de la fase I. Ahora debe buscarse la unión política y administrativa necesarias para lograr que se cumplan las etapas siguientes y en breve plazo, con lo cual se podrá sacar adelante el proyecto. Es el momento de aprender de frustraciones como las que ha padecido la carretera a Buenaventura, que se sigue mirando como algo que sólo beneficia al Valle, y lograr que los departamentos de Tolima, Huila, Meta, Casanare y Vichada se unan a un proyecto con el cual se podrán integrar al Pacífico en forma expedita. Eso se llama competitividad.

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