La verdadera política

Enero 05, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Durante los últimos años, las coaliciones alrededor de los gobiernos han generado la creación de mayorías en el Congreso que, por lo menos en el papel, debieron ser suficientes para realizar las reformas que reclama la Nación: la Justicia, la Salud, la Educación, el funcionamiento de los partidos y la actividad política, así como la armonía obligatoria en el desempeño de las distintas ramas del poder público, deberían haber tenido la respuesta que esperan los colombianos sin distingo de ideología alguna".

Por lo menos en el primer semestre del 2014, la política en Colombia estará concentrada en las elecciones de Congreso y de Presidente de la República, lo que dejará a un lado la posibilidad de efectuar reformas de fondo al Estado. Sin embargo, y ante el desgaste que padecen las instituciones de gobierno y la figura de la representación popular, las propuestas de cambio para sintonizar al Estado con las necesidades que tiene el ciudadano deberían ser protagonistas de primer orden en el proceso electoral.Durante los últimos años, las coaliciones alrededor de los gobiernos han generado la creación de mayorías en el Congreso que, por lo menos en el papel, debieron ser suficientes para realizar las reformas que reclama la Nación: la Justicia, la Salud, la Educación, el funcionamiento de los partidos y la actividad política, así como la armonía obligatoria en el desempeño de las distintas ramas del poder público, deberían haber tenido la respuesta que esperan los colombianos sin distingo de ideología alguna. Sin embargo, el cambio ha sido casi que imposible, aunque se hayan tomado algunas decisiones aisladas de importancia. La última en fracasar fue la de la Salud, propuesta por el Gobierno. Aunque todavía puede ser aprobada en la legislatura que se inicia en marzo, desconcierta ver la dispersión que existe sobre el asunto y su trámite en la llamada Unidad Nacional, y las dificultades para crear un consenso a su alrededor en el Legislativo. Con lo cual se aumenta la incertidumbre que reina entre los más de 40 millones de afiliados a causa de las enormes dificultades y riesgos de colapsar que experimenta el sistema nacional de salud. Igual pasó en el 2012 con la fracasada reforma a la Justicia, que si bien parecía más una propuesta política para ajustar las relaciones entre los Poderes Públicos que un cambio para ofrecer unas instituciones más efectivas y más adecuadas, al fin y al cabo ofrecía algunas modificaciones necesarias. Que fracasó de manera estruendosa y debió ser sepultada por el presidente Juan Manuel Santos cuando comprobó las deformaciones que le incluyeron a su propuesta. Esos son sólo dos de los temas cruciales para la buena marcha del Estado, que mueren sin respuestas a pesar de las mayorías que se logran en el Congreso. Y que destruyen la confianza en las instituciones democráticas porque no tienen la respuesta adecuada y oportuna que demanda la realidad nacional. Qué decir de la reforma política que se requiere para impedir el deterioro de los partidos como canalizadores de la opinión pública y para acabar con los vicios que afectan el ejercicio de la representación popular.El cambio en todos esos aspectos es pues una necesidad sentida, que no puede estar condicionada al desarrollo de los diálogos que el Gobierno realiza en La Habana con las Farc. Es la verdadera política, y debería ser la materia sobre la cual giren las campañas que se inician. Con lo cual se lograría vincular al colombiano del común al certamen electoral con algo más que la mecánica política, atendiendo las verdaderas necesidades del ciudadano y de la democracia en Colombia.

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