La verdad sobre la tierra

Enero 15, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Es una verdadera reforma agraria realizada a punta de trampas y violencia. Una reforma que sólo ha generado miseria y ha cambiando la estructura social de la Nación y se refleja en las ciudades con los cinturones de miseria o en las estadísticas de pobreza y necesidades insatisfechas en todos los rincones de la geografía colombiana".

Por lo menos asombro deben causar los descubrimientos realizados sobre lo que ha ocurrido con la propiedad de la tierra en Colombia y el impacto tanto social como político que implica el robo descarado y el uso de la violencia contra los propietarios originales. En ellos se encuentran las razones para entender que la decisión de aprobar la ley de víctimas y de restitución de tierras puede ser el instrumento para saber la verdad y lograr la reconciliación que espera la nación. Los datos que entregó el Ministro de Agricultura en una entrevista televisada el pasado jueves son alarmantes. Según el doctor Juan Camilo Restrepo, los descubrimientos que se han hecho hasta ahora indican que dos millones de hectáreas han sido robadas a sus propietarios, y que setecientas mil hectáreas más le han sido arrebatadas al Estado mediante maniobras fraudulentas. Es decir, según el Ministro, el equivalente al 50% del área cultivable de Colombia cambió de manos por actos ilegales o delincuenciales. Es una verdadera reforma agraria realizada a punta de trampas y violencia. Una reforma que sólo ha generado miseria y ha cambiando la estructura social de la Nación y se refleja en las ciudades con los cinturones de miseria o en las estadísticas de pobreza y necesidades insatisfechas en todos los rincones de la geografía colombiana. En ella han participado desde las más atroces formas de paramilitarismo hasta la guerrilla que, como las Farc, se proclaman defensoras del pueblo. Por supuesto, en el festín participaron el narcotráfico ávido de riqueza y necesitado de negocios para blanquear sus fortunas mal habidas y supuestos empresarios que sacaron ganancias de la confusión creada por la debilidad del Estado para impedir los atropellos. ¿Cómo lo hicieron? El primer elemento, el más sencillo y el más atroz, fue el terror contra los campesinos y los propietarios legítimos. El segundo, la corrupción rampante que abrió las puertas de notarías y oficinas de registro para legalizar los despojos, notarizando las mentiras con las cuales se atropelló el derecho a la propiedad privada en Colombia o se burló el patrimonio público.Cuando se conocen las cifras, el país empieza a entender que los recursos que deberán dedicarse a cumplir los propósitos de la ley están más que justificados por la necesidad de deshacer la situación creada por la ausencia del Estado y la avidez de los criminales. Entonces ya no puede hablarse de sumas imposibles de conseguir sino de una obligación irrenunciable, la de devolverles a los despojados sus derechos y la de rescatar los bienes públicos propiedad de todos los colombianos. Ahora, la ley de víctimas y de restitución de tierras se convierte en la herramienta eficaz para revertir el enorme daño causado por los ladrones y los corruptos. Y de paso, puede ser la forma más expedita para conocer la verdad de la violencia en Colombia y la razón de que nuestra nación sea una de las que presenta mayor inequidad social del planeta. Es un paso que no debe tener marcha atrás si lo que se quiere es saber la verdad y lograr la reconciliación.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad