La verdad esquiva

editorial: La verdad esquiva

La verdad esquiva

Noviembre 07, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Un cuarto de siglo después, la Justicia ha sido incapaz de encontrar la verdad..."

Han pasado 25 años desde que un grupo de guerrilleros se tomó la sede de la Justicia en Colombia, produciendo uno de los más aterradores baños de sangre en la historia de nuestra Nación. Hoy, más allá de los debates sobre el castigo que merecen los responsables, hay que preguntar si el país aprendió la lección que dejó el holocausto.Preguntar por ejemplo si el país aprendió que por encima de los procesos interminables que se han abierto, está la obligación de encontrar la verdad. Infortunadamente, a pesar de las investigaciones que se han realizado, de las varias comisiones que se crearon y de sus conclusiones, la verdad sigue incompleta y las posibilidades de encontrarla se diluyen en un mar de interpretaciones políticas que confunden e impiden el análisis sereno y el homenaje a los magistrados inmolados en el demencial asalto. De esa manera, mientras siguen apareciendo pruebas, los hechos son manipulados en ocasiones para afectar la credibilidad del esfuerzo realizado por las autoridades en su afán de recuperar el Palacio de Justicia. Se olvida que lo ocurrido fue producto de la alianza nefasta entre el narcotráfico que pretendía destruir los procesos de extradición que adelantaba la Corte y el M-19, que en su obsesión absurda por imponer sus designios se prestó para cometer el horror, debidamente pagado.Y se olvida que, un cuarto de siglo después, la Justicia ha sido incapaz de encontrar la verdad. Sin duda, las pruebas encontradas dan a entender que en el rescate fueron desaparecidas personas, en hechos condenables que nunca serán aceptados por la Nación. Pero se ignora que el ataque a sangre y fuego del grupo de guerrilleros dejó un reguero de víctimas y un aterrador rastro de destrucción por el cual no hay una sola condena. Aceptando que se expidió una ley de amnistía total para buscar el bien supremo de la paz, ello nunca debió haber dado paso al silencio que ha impedido saber la verdad, cubriendo la acción artera de quienes hoy serían calificados como terroristas. Y se olvida el daño institucional que ocasionó el atentado. Con él se lesionó de manera tal vez irremediable a la Justicia, que aún hoy no recibe el tratamiento que corresponde para que pueda actuar como árbitro de la sociedad. Por eso, el ciudadano resiente la falta de recursos y de interés en reformarla para que sea operante, lo cual impide que sea la solución pacífica para sus naturales diferencias y el instrumento idóneo y efectivo para castigar el crimen.El Presidente encargado de la Corte Suprema dio a entender que la amnistía decretada en el marco de los acuerdos de paz con el M-19 no incluye los delitos atroces cometidos por sus miembros en el asalto. La experiencia indica que no pueden ofrecerse perdón y olvido sin límites y que el desarme debe ser requisito para cualquier acuerdo de paz. Hoy es casi imposible lograr actuaciones judiciales que terminen en sentencias contra los autores del holocausto en el Palacio de Justicia. Por lo cual Colombia reclama un esfuerzo serio y objetivo por hallar esa verdad que no ha podido ser encontrada en 25 años, antes que una venganza o un proceso eterno con intenciones políticas.

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