La verdad en Ecuador

Agosto 03, 2017 - 11:45 p.m. Por:
Elpais.com.co

De aliados a enemigos. Así parece llegar la realidad al Gobierno del Ecuador, dirigida por los integrantes de una misma organización política, Primero País.

Cuando se produjo la elección de Lenín Moreno en una contienda cuyos resultados fueron controvertidos, sobraron los abrazos, los agradecimientos y las demostraciones de lealtad del elegido hacia su mentor, el entonces presidente Rafael Correa. Ahora, el agarrón es la constante, la descalificación del partido y del exmandatario son la norma, mientras el Presidente en ejercicio toma medidas y da declaraciones en contra del gobierno al cual perteneció.

Al principio se pensó que el enfrentamiento era ante todo producto de las calenturas y el temperamento que hizo famoso a Correa. Pronto se vio que el asunto tenía más fondo, y que el detonante estaba en las precarias condiciones fiscales que heredó Moreno, además de los intentos por silenciar los escándalos de corrupción que ahora brotan con fuerza de todas partes.

En efecto, y luego de que Correa calificara de traidor a su vicepresidente y amigo, Moreno respondió que su obligación era gobernar con todos y para todos los ecuatorianos. Y en una alocución de hace pocos días reveló que la deuda pública supera los sesenta mil millones de dólares, tres veces la cifra que mostró su antecesor en la rendición de cuentas.

Pero lo más grave estaba por aparecer. Fueron las acusaciones de corrupción contra Jorge Glass, el actual vicepresidente de Ecuador, en contratos con Odebrecht y las actuaciones poco claras en la adjudicación de un pozo petrolero cuando se desempeñó como Ministro Coordinador de Sectores Estratégicos del gobierno anterior.

Al igual que los dirigentes del partido oficialista, Glas, fervoroso defensor de Correa, no ha ahorrado calificativos contra el presidente Moreno. Ahora, y a causa de las acusaciones que le ha hecho la Fiscalía a su vicepresidente, no dudo en suspender todas las delegaciones y facultades que le entregó al inicio de su mandato, marcando de manera terminante la ruptura con su antecesor y con gran parte del partido que lo eligió.

Así cae Ecuador en los escándalos de Odebrecht, de los cuales parecía indemne el gobierno de Rafael Correa. Y empieza una etapa difícil para los ecuatorianos que deberán afrontar una difícil situación económica si se confirma la difícil situación fiscal que estaba disfrazada. Es un golpe rudo para la imagen de exitoso gobernante del expresidente, alimentada por los medios adeptos a su causa que son la inmensa mayoría en ese país.

De confirmarse esos hechos, el Socialismo del Siglo XXI sufrirá un nuevo fracaso que pone en aprietos a Lenín Moreno en los albores de su administración. Y caerá el telón con el cual se ocultó la verdad mientras se persiguió a quien se atreviera a disentir de los mandatos de Correa, empezando por la prensa libre.

El presidente tendrá que usar todos los recursos posibles para impedir que la confrontación política en el partido de gobierno y el fantasma de la corrupción vuelvan a dividir al Ecuador y a poner en riesgo la estabilidad de su democracia.

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