La verdad de los inmigrantes

Noviembre 18, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Sin que se sepa cómo, pero de manera ilegal, Colombia ha adoptado a más de 70.000 extranjeros que vienen aquí por la ruta de los traficantes de seres humanos. Es la consecuencia de un negocio que quedó al descubierto en toda su gravedad con los dramas humanitarios que se produjeron a raíz del cierre de la frontera común que decretó Panamá.

Sin que se sepa cómo, pero de manera ilegal, Colombia ha adoptado a más de 70.000 extranjeros que vienen aquí por la ruta de los traficantes de seres humanos. Es la consecuencia de un negocio que quedó al descubierto en toda su gravedad con los dramas humanitarios que se produjeron a raíz del cierre de la frontera común que decretó Panamá.Del entramado se tenían sospechas hace mucho tiempo. Era difícil de ocultar que por los pasos fronterizos con Brasil, Ecuador, Perú y Venezuela entraban a nuestro país miles de personas al día. Muchas veces, la policía encontraba en las carreteras del Valle del Cauca o de Nariño, buses repletos de personas provenientes del Asia, del África, de Cuba y en los últimos años de Venezuela y del Brasil, que transitaban sin problema. Algunos tenían ya cédulas de ciudadanía colombiana sin hablar nuestro idioma, sin conocer el himno o los símbolos patrios. Esos inmigrantes no llegaban, o no siguen llegando, en busca de un mejor estar aquí. Lo que buscan son los documentos falsos que les permiten continuar su viaje que atraviesa por Centroamérica y temina en los Estados Unidos. Para ello, según las autoridades que ahora se empeñan en descubrir todo el entuerto, están dispuestos a pagar hasta veintiún millones de pesos, los cuales servían para todo, incluso para pagar las coimas a quienes en Colombia les facilitaban su tránsito.Hasta que se produjo la reacción del Gobierno de Panamá contra la invasión proveniente de Colombia que causaban serios problemas. Entonces, la frontera fue cerrada y en la zona del Urabá y el Darién empezó a crearse un problema humanitario de grandes dimensiones. Miles de personas se empezaron a acumular, muchas en condiciones lamentables, a la espera de que los gobiernos nacional, departamental y municipal, les ayudara a resolver su penosa situación. Su pedido era uno solo: que les permitieran seguir hasta México y los Estados Unidos. Fue allí cuando se inició en serio la investigación, con resultados alarmantes. Por ejemplo, se sabe que por lo menos 70.000 inmigrantes de África, China, Venezuela, Cuba o el Líbano, recibieron cédulas de ciudadanía originales. Por un millón de pesos podían conseguir dos testigos que certificaran su nacionalidad colombiana y una red de corrupción en la cual se incluyen varios registradores municipales, les entregaban el documento que los acredita como colombianos de nacimiento. Según cálculos de las autoridades, el negocio alrededor de los inmigrantes que usan a Colombia como trampolín para el Norte de América ha movido $470.000 millones en documentos falsos. A lo que hay que agregar lo que se paga por los ingresos en fronteras y aeropuertos o por asegurar un tránsito sin problemas por el territorio nacional. Es una verdadera trama de corrupción y enriquecimiento ilícito la que se está descubriendo, a pesar de que tiene diez años de existencia. Con los hallazgos que se hacen sobre la red de tráfico ilegal y las medidas que se han tomado para detener la cedulación fraudulenta, el flujo de inmigrantes se ha detenido, evitándole a Colombia que sea acusada de perseguirlos.

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