La verdad de la Salud

Julio 24, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

El ejemplo ilustra los problemas que tienen al sistema de salud al borde del colapso, que no son sólo de tipo financiero ni se resuelven tomando recursos del presupuesto nacional para tapar huecos. Es que el sistema está asfixiado por errores como exceso de intermediarios, laxitud en su control, permisividad con la corrupción y largueza con el clientelismo. Y entre tanto, más de $4 billones en poder del Fosyga duermen en títulos de deuda pública.

Pese a los anuncios del Gobierno Nacional sobre su decisión de apoyarlo, el sistema de salud en Colombia sigue siendo objeto de grandes preocupaciones y no pocas especulaciones sobre la verdad de su estado. Por eso, lo mejor es hablarle con claridad a los colombianos sobre lo que acontece y sobre las medidas que se tomarán para resolver una crisis que ya no da espera.La complejidad del asunto es enorme, y afecta ante todo a las personas que pertenecen a los estratos económicos menos pudientes. Eso se ve en casi todos los hospitales públicos, muchos de ellos, como el Hospital Universitario del Valle, al borde de su clausura. Y no precisamente por la ineficiencia en su administración, que sin duda es una de sus grandes debilidades.Es que al HUV le deben más de $170.000 millones. Y no es sólo el Gobierno Nacional. En la larga fila de deudores morosos están en primer lugar las Empresas Prestadoras de Salud, EPS, casi todas del régimen subsidiado que, validas de la obligación que tiene el hospital de atender a cualquier ciudadano, se aprovechan para exigir sus servicios. También se presentan casos como Calisalud, que usó su condición de ser propiedad del Municipio para no pagar. Así, una cifra que supera los $ 17.000 millones aguarda a que el alcalde de turno se haga cargo de la obligación. El presidente Juan Manuel Santos anunció que girarán $1.2 billones a la red hospitalaria para enjugar el cuantioso déficit que padece. Pero aún está por verse cuánto le llegará al HUV, sí esos recursos serán usados para cancelar las deudas que las EPS tienen con el hospital o qué requisitos deberá cumplir para que lleguen a su tesorería. Además, no se sabe aún si podrán destinarse a pagar las drogas y los elementos que hoy son aportados por los pacientes ante la iliquidez de la casa de salud.El ejemplo ilustra los problemas que tienen al sistema de salud al borde del colapso, que no son sólo de tipo financiero ni se resuelven tomando recursos del presupuesto nacional para tapar huecos. Es que el sistema está asfixiado por errores como exceso de intermediarios, laxitud en su control, permisividad con la corrupción y largueza con el clientelismo. Y entre tanto, más de $4 billones en poder del Fosyga duermen en títulos de deuda pública.Pero el más importante son los presupuestos equivocados en los cuales se basó la ley 100 de 1993, generando un déficit crónico y un manejo donde los afanes de lucro han superado con creces la obligación de prestar un servicio público imprescindible para una sociedad. Lo cual impone alertar sobre la posibilidad de que se socialicen las pérdidas de las entidades privadas como las EPS que quiebran, quedándose con cuantiosos recursos oficiales.El asunto ahora no es de escoger entre el modelo de la ley 100 y el regreso al sistema estatizado. Es ante todo reconocer los errores y los fracasos, aplicando los correctivos que sean necesarios, antes que obligar a la Nación a pagar con el dinero de los contribuyentes los desastres que deja la mezcla de ingenuidad del Estado y avidez sin límites de quienes vieron en la salud la oportunidad de enriquecerse.

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