La venta de Isagen

Agosto 01, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Se reconoce a Isagen como un esfuerzo por consolidar el sector eléctrico que hoy rinde frutos gracias a que ha tenido una buena administración y a que los gobiernos no han intervenido en ella. Y que, más que por su rentabilidad relativamente baja comparada con sus activos, es importante para mantener la presencia del Estado en una actividad fundamental para el desarrollo y estratégica para sostener el equilibrio en los precios".

Muchas inquietudes han surgido después del anuncio de vender las acciones que el Gobierno Nacional tiene en Isagen. Ante lo trascendental de la decisión, el debate debe ser abierto para que la decisión final sea la mejor para el interés de la Nación. Al presentar la propuesta, el Ministro de Hacienda argumentó que la presencia del Estado ya no es necesaria en la empresa creada en 1995, a raíz de los problemas que afectaron a Colombia durante los apagones. También mencionó que los recursos que se reciban, estimados en $4,5 billones, se destinarían a un propósito prioritario, el de invertir en la infraestructura vial que necesita el país para ser competitivo.Las opiniones en contra aducen que con la venta se está despojando a la Nación de una de las empresas estrellas del patrimonio público, toda vez que posee el 16% del mercado de generación de energía. Se reconoce a Isagen como un esfuerzo por consolidar el sector eléctrico que hoy rinde frutos gracias a que ha tenido una buena administración y a que los gobiernos no han intervenido en ella. Y que, más que por su rentabilidad relativamente baja comparada con sus activos, es importante para mantener la presencia del Estado en una actividad fundamental para el desarrollo y estratégica para sostener el equilibrio en los precios.Otra preocupación es la que se refiere a la venta a grandes inversionistas, posiblemente extranjeros, una vez cumplidos los requisitos de oferta fijados por la ley. La pregunta es por qué no se repite la experiencia del 2007, cuando se hizo una oferta pública por el 19,22% de la propiedad para que los colombianos compraran acciones. Ello produjo la democratización de un activo, que generó a su vez utilidades importantes para miles de pequeños y medianos accionistas, sin afectar el gobierno y la administración de Isagen.La discusión está abierta, no sin antes advertir que el Gobierno parece decidido a dar el paso que se planteó desde 1998, con argumentos que tienen que ver con razones válidas, como es el hecho de que con ello se consiguen recursos frescos para impulsar la inversión, además de evitar los costos financieros que implicarían el endeudamiento o el pago de intereses a los concesionarios que aporten la financiación de los proyectos a ejecutar. Por el contrario, las voces de quienes no están de acuerdo con la venta afirman que con ello se deprende el país de uno de sus activos más rentables y menos exigentes de capitalización. El debate está planteado entre quienes defienden las privatizaciones como fuente de recursos para atender la misión del Estado y alegan que no es de su naturaleza el invertir en sectores económicos que pueden ser desempeñados por la empresa privada. Al otro lado están aquellos que consideran necesario mantener su presencia en sectores estratégicos de la actividad nacional, además de que es aconsejable conservar un patrimonio público que sirva de respaldo y reserva para épocas difíciles. Entre esos puntos de vista, la decisión final corresponderá al Gobierno. Ojalá, esa decisión tenga en cuenta las diferentes posiciones hasta ahora expresadas.

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