La tutela es necesaria

Abril 29, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"La tutela no debe ser eliminada ni reformada. Pero no hay duda de la necesidad que tiene Colombia de reglamentar su uso para evitar que sea interpretada como instrumento para desconocer la ley, o para ignorar la Jurisprudencia y las jerarquías de la Rama Judicial. Es la manera de mantener la seriedad de la Justicia y de evitar la burla al Estado de Derecho".

Lo ocurrido con el Alcalde de Bogotá, su destitución y las llamadas tutelatones que se han organizado para impedir su retiro del cargo, ha desatado de nuevo una controversia alrededor de la tutela. Lejos de pensar si quiera en acabarla o limitar sus efectos, lo que debe existir es el propósito de evitar el abuso y la manipulación con los cuales se está desvirtuando su esencia como instrumento para preservar los derechos fundamentales. La tutela es quizás el mejor recurso creado por la Constitución del 91 para conseguir el amparo de los derechos del ciudadano del común, y para lograr que la Justicia actúe con la celeridad que se requiere, sobre todo en casos de urgencia. El que exista tan elevado número de acciones indica la poca eficacia del Estado para proteger derechos como la salud, en los cuales se compromete el derecho a la vida. Pero, sobre todo, ante la ineficacia demostrada de un aparato judicial agobiado por la demora en resolver las controversias jurídicas y las demandas de servicios o protecciones que presentan los ciudadanos. En ese sentido, la tutela es una conquista del ciudadano que tiene una posibilidad más efectiva de hacer valer sus derechos. Con ella se cumple un principio de la democracia. La prueba está en las miles de decisiones que han evitado perjuicios que van desde la defensa de la vida y el bienestar del ciudadano hasta la protección de la diversidad y de la intimidad. Todo ello gracias a que los jueces pueden actuar con mayor celeridad, pensando en el derecho sustancial antes que en el trámite y el cumplimiento de requisitos. Esa es la parte positiva de la tutela. Sin embargo, también ha sido usada con propósitos distintos, además de prestarse a confusiones. Por ejemplo, la mala interpretación de las jerarquías ha llevado a extremos dañinos como los choques frecuentes entre las Altas Cortes que desconocen sus sentencias. O aquellos en los cuales jueces de rangos inferiores o pertenecientes a ramas de la justicia que no tienen relación con los reclamos, ignoran la jurisdicción de la misma Corte Constitucional que debería ser la última palabra en la materia y sus sentencias constituirse en Jurisprudencia que no deberían ser desconocidas por cualquier otro tribunal.Pero también hay otros eventos en los cuales se causa daño y se desquicia el ordenamiento jurídico. Son los episodios en los cuales el poder casi discrecional de los jueces se usa para cometer ilícitos, o aquellos que desvían su sentido para producir efectos políticos, como ocurre con la destitución del alcalde Petro y el uso de innumerables tutelas, lo cual indica que se trató de producir resultados que van en contravía de la buena marcha de la administración pública. En resumen, la tutela no debe ser eliminada ni reformada. Pero no hay duda de la necesidad que tiene Colombia de reglamentar su uso para evitar que sea interpretada como instrumento para desconocer la ley, o para ignorar la Jurisprudencia y las jerarquías de la Rama Judicial. Es la manera de mantener la seriedad de la Justicia y de evitar la burla al Estado de Derecho.

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