La tragicomedia de Venezuela

Noviembre 05, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Con semejante tragedia en medio de la abundancia, se puede entender el tragicómico esfuerzo de Maduro y su régimen por embaucar al pueblo venezolano, combinado con amenazas frecuentes. El chavismo sabe que las próximas elecciones serán un momento crítico para la dictadura. De allí sus mensajes, dirigidos a los sectores analfabetas de su país".

Hace cerca de un mes un apagón de gran magnitud, originado en una falla de la línea de transmisión principal, dejó sin electricidad a mediodía del martes a casi el 70% de Venezuela. Para el presidente Nicolás Maduro se trató de “un complot de la ultraderecha venezolana”. Y los expertos dicen que se trató de una sobre carga del sistema ocasionada por la falta de mantenimiento en las redes eléctricas.Este tipo de problemas son cada vez más frecuentes en Venezuela. Así mismo crece una inflación que ya nadie se atreve a calcular porque todos los pronósticos son rápidamente rebasados por la realidad. Lo mismo ocurre con la escasez de productos básicos en los centros de abasto, o la inseguridad que es hoy la más alta del Continente.Todo ello acontece en un país que literalmente nada en petróleo, pero no produce lo que su gente necesita. Son los síntomas claros de un gran desastre, de una oportunidad histórica perdida y de una clase dirigente inepta, que se encuentra entregada al poder y a la corrupción del Ejército.Con semejante tragedia en medio de la abundancia, se puede entender el tragicómico esfuerzo de Maduro y su régimen por embaucar al pueblo venezolano, combinado con amenazas frecuentes. El chavismo sabe que las próximas elecciones serán un momento crítico para la dictadura. De allí sus mensajes, dirigidos a los sectores analfabetas de su país. Es como tratar de que se crea en que Hugo Chávez se aparece como un pajarito, otra desde un ataúd y hace poco en el Metro de Caracas, para darle consejos sobre cómo gobernar bien y a qué enemigos atacar. Pero no podría haber escogido peor consejero, pues buena parte, si no todo el desastre actual, se incubó en la larga dictadura chavista.De allí hechos que lo han convertido en el hazmerreír de la opinión mundial, como la creación del Viceministerio de la Suprema Felicidad del Pueblo venezolano, o sus bravatas contra el twitter, al que considera instrumento de sus enemigos de la “ultradedrecha”, lo mismo que el reciente acto de adelantar la Navidad, al encender, el 1 de noviembre, el árbol de Navidad del palacio de Miraflores.Toda esta parafernalia de estupideces está dirigida a los grupos más atrasados de la sociedad venezolana, los que creen a pies juntillas en los milagros del médico José Gregorio Hernández o de la virgen santera María Lionza, el hada madrina de los más pobres entre los pobres, al lado de los cuales Maduro se empeña en colocar a su bienamado Hugo Chávez, como un nuevo objeto de culto, contra el cual nada puede ninguna oposición política.Pero esta torpe maniobra poco funciona ante los verdaderos ciudadanos venezolanos, es decir, aquellos de votan y pagan impuestos, quienes son las verdaderas víctimas de la hecatombe. Ellos no van a dejarse derrotar por supercherías. Maduro lo sabe, y por eso, al lado de la opereta, también pretende que se le autorice a legislar por decreto y ya creó el Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria que podrá declarar de carácter reservado, clasificado o de divulgación limitada cualquier información. Mitómano por un lado, déspota por el otro. Pero siempre incapaz. Pronto los venezolanos le cobrarán esta tragicomedia.

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