La tragedia del Japón

La tragedia del Japón

Marzo 14, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Japón, el país más preparado del mundo para hacer frente a un desastre natural del tipo que sufrió, se vio impotente ante la magnitud del movimiento telúrico y luego ante la invasión de las aguas marinas".

En Japón, la devastación producida por un gran terremoto y un tsunami, resulta difícil de digerir. El Primer Ministro Naoto Kan aceptó que su país vive la más grave situación de su historia, comparable tan sólo a la ruina dejada por la Segunda Guerra Mundial. Pero es peor, pues la guerra fue consecuencia del militarismo japonés y su alianza con Hitler, mientras que la devastación actual es consecuencia de una fuerza natural imprevisible y contra la cual no hay nada que hacer. Nadie sabe cuántas personas han muerto y se teme que sean decenas de miles, ni cuántos recursos materiales se han perdido, ni finalmente cuánto bienestar se perderá. Por ahora, fábricas emblemáticas como Toyota, Nissan y Honda han anunciado el cierre indefinido de sus operaciones. Miles han muerto y otros tantos miles no tendrán cómo ganarse la vida, en momentos en que más lo necesitan.Japón, el país más preparado del mundo para hacer frente a un desastre natural del tipo que sufrió, se vio impotente ante la magnitud del movimiento telúrico y luego ante la invasión de las aguas marinas. El suceso nos recuerda con virulencia que las contingencias naturales con seguridad ocurrirán, tan sólo que no sabemos cuándo ni con qué intensidad. Haya o no cambio climático, todos estamos sujetos a esta circunstancia por el hecho de habitar un planeta inestable, en la superficie siempre cambiante de un organismo vivo.Nada de lo que hagamos podrá evitarlas, aunque sí hay mucho qué hacer para mitigar sus efectos y qué no hacer para evitar males mayores. Como nunca sabemos qué magnitud tendrá una contingencia natural, debemos tomar las medidas para que el daño causado, sobre todo en pérdida de vidas humanas, sea el menor posible. Como siempre lo ha hecho Japón, aunque en esta ocasión las medidas fueron rebasadas por la magnitud del sismo y la capacidad devastadora del tsunami. Pero podría haber sido peor, como en efecto sucedió en Haití.Y se abre el interrogante sobre el uso de la energía nuclear con fines pacíficos. Japón genera el 30% de su energía en plantas nucleares, dos de las cuales están en riesgo de explotar debido a la suspensión de la electricidad que permite enfriarlas, lo que, de suceder, causaría una tragedia de proporciones dantescas.El gobierno japonés ha evacuado a centenares de miles de personas del área cercana a las plantas nucleares en riesgo, y ha debido liberar aire caliente con contenido radioactivo, buscando disminuir la presión sobre los núcleos atómicos. La pesadilla de Hiroshima y Nagasaki de nuevo a la vista: esta vez, es la capacidad del hombre para producir avances y la imposibilidad para contener su fuerza destructora.Sin duda, hay que evitar el calentamiento producido por la contaminación. Pero, ¿qué tan previsivo puede ser el ser humano si tiene que depender de la tecnología nuclear para generar energía, y vivir en algo tan inestable como el planeta en que habita? En estas circunstancias extremas se revela la arrogancia del que rinde culto a la ciencia y cree que puede dominar el mundo a su antojo. Pese a todos los avances siempre debiéramos recordar que “somos briznas de hierba en las manos de Dios”.

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