La tragedia del Cauca

La tragedia del Cauca

Marzo 23, 2018 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

A este momento iba a llegar el río Cauca. Además de la contaminación que arrastra desde su nacimiento, ahora se conoce que a su paso por el Valle tiene tramos donde ya no hay vida mientras que los análisis en peces arrojan la presencia de sustancias letales. ¿Qué se va a hacer?

Fue el Cinara, el instituto adscrito a la Universidad del Valle que investiga sobre los recursos hídricos de la región, el que dio a conocer la información durante el Día Internacional del Agua. No podría decirse que los resultados eran impredecibles porque desde hace 30 años se viene advirtiendo sobre los daños cada vez más graves que sufre uno de los ríos más importantes de Colombia, que recorre siete departamentos y pasa por 183 municipios.

La muerte lenta a la que se le está sometiendo comienza desde su mismo nacimiento y lleva décadas produciéndose. Cuando entra al Valle el río ya llega con altos niveles de contaminación producto, entre otros, de la minería ilegal que arroja a su cauce químicos como el mercurio o por el vertimiento sin ningún tratamiento de aguas residuales. Si a ello se suma el deterioro de su cuenca, que provoca deslaves sobre todo en invierno, el resultado es el estado lamentable actual del Cauca.

Ya se sabe los inconvenientes que ello le causa a Cali, donde el abastecimiento de agua potable del 70% de la población depende de ese afluente hídrico. Y se debe reconocer que la ciudad también tiene su cuota de culpa en los problemas que afectan al río cuando continúa su curso por el Valle y avanza hacia el norte del país antes de desembocar al Magdalena. La responsabilidad es compartida y se debe actuar en consecuencia.

Sin embargo, es poco lo que se hace para conjurar tantos males que tienen hoy moribundo al río Cauca. Como se hizo hace diez años, de nuevo se pide la firma de un documento Conpes que garantice los recursos financieros necesarios para empezar su recuperación, pero nada garantiza que de suscribirse su suerte sea diferente al que firmaron en el 2009 el Gobierno Nacional, los departamentos de Cauca y Valle, el municipio de Cali, la CVC y Emcali, en el que se comprometieron a aportar entre todos $1,63 billones y trabajar unidos para salvarlo.

Ello no significa que se pueda claudicar en el propósito de encontrar una solución para el río más importante de la región. Ya sea a través del Conpes o por medio de otros mecanismos en el que todos pongan, la Nación, los territorios afectados y la misma comunidad tienen que comprometerse a hacer lo que sea necesario para su recuperación.

Las consecuencias de seguir indiferentes pueden ser peores. En riesgo está el abastecimiento de agua para millones de colombianos, para la agricultura o para la industria regional; más grave aún, se están exponiendo la vida y la salud de quienes dependen de este río para su sustento diario o para alimentarse, como lo demuestran los casos de poblaciones ribereñas donde se han detectado enfermedades por consumo de pescado contaminado con metales pesados como el cadmio o el mercurio.

La agonía de un río de tal importancia causaría alarma en cualquier parte del mundo. ¿Seguirá el Estado colombiano ignorando lo que sucede con el Cauca?

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