La tragedia de Afganistán

La tragedia de Afganistán

Enero 30, 2018 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

El peor escenario posible para el pueblo afgano es hoy una realidad. La unión de dos grupos radicales y terroristas como los talibanes y el Estado Islámico hacen tambalear los cimientos de un país destruido por ellos mismos y cuyo gobierno no logra consolidar un control en el territorio.

La capacidad de infundir terror de los talibanes resurgió el pasado sábado cuando hicieron estallar una ambulancia-bomba. El atentado, perpetrado en una céntrica zona de Kabul, deja más de cien muertos y 235 heridos. La máquina de destrucción de islamismo radical no tiene freno. Este atentado se produjo una semana después de otro ataque contra civiles en el Hotel Intercontinental de la capital afgana, dejando 20 muertos, 14 de ellos extranjeros.

Y es que no termina la comunidad internacional de enfrentar y desalojar al Estado Islámico de Iraq y Siria, cuando nuevamente los terroristas desatan el horror en el atribulado país asiático. Con esta nueva ofensiva, los talibanes intentan demostrarle al Presidente afgano que la agresiva estrategia militar iniciada por Estados Unidos en el verano pasado para sacarlos de los centros urbanos no ha funcionado.

Aunque no se sabe si estos pueden ser los coletazos de una organización terrorista moribunda, no se puede desconocer que los talibanes han demostrado su capacidad de resistir y continuar ejecutando su plan de destrucción donde los civiles son los más afectados. En el 2016, la guerra afgana se cobró la vida de 3.498 civiles y causó heridas a ocho mil personas. La ONU alertó que cada vez pierden la vida más civiles en enfrentamientos bélicos.

Hoy Afganistán es prácticamente un Estado fallido. Sin control del territorio, con extensas áreas a merced de los terroristas, el país atraviesa una de sus etapas más sangrientas desde el final de la misión militar de la Otan, que continúa en el país, pero en tareas de adiestramiento y capacitación de las fuerzas militares afganas.

Mientras Estados Unidos ha intensificado su apoyo a las fuerzas especiales afganas con el bombardeo de posiciones de los talibanes y del Estado Islámico, estos grupos se han concentrado en atacar los centros urbanos, con lo que se garantizan la atención mundial y el terror de la población, que no confía en las acciones ofensivas de su gobierno. Es la sinrazón de una violencia que no parece tener final.

La escalada terrorista desbarata cualquier posibilidad de regreso de los diplomáticos y de los inversionistas, como había pedido el presidente Ghani. Con una población atemorizada y en medio de las presiones de dos grupos radicales, la comunidad internacional no parece encontrar una salida. Han pasado 17 años desde que Estados Unidos intervino el país y desalojó a los talibanes del poder, pero la tranquilidad nunca ha sido recuperada por Afganistán. ¿Es el momento de conformar una nueva coalición internacional para derrotar a los terroristas? ¿Tendrá Afganistán una segunda oportunidad? ¿Hasta cuándo se tolerará la matanza indiscriminada de civiles? Estas son hoy preguntas sin respuesta en una región que clama por una paz que se ve muy lejana.

VER COMENTARIOS
Columnistas