La tierra del olvido

La tierra del olvido

Marzo 10, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"El Chocó ha sido y será un dolor de cabeza para el Estado mientras éste no asuma su responsabilidad de brindarle oportunidades a su población, mientras no combata con firmeza la corrupción y realice las inversiones que necesita el departamento. Nada cambiará mientras el país sólo lo mire fugazmente cuando es noticia y luego lo deposite en el olvido".

Colombia se acuerda del Chocó de tiempo en tiempo, cuando se vuelve noticia por acontecimientos como el paro armado de esta semana, que inmovilizó a la región más por el miedo que por los hechos. O cuando allí ocurren tragedias como la de Bojayá. Entonces se levantan las voces indignadas, se pronuncia la palabra solidaridad y se escuchan las promesas. Después vuelven el olvido y la indiferencia, los dos males más graves que padece el Departamento. Lo peor para los chocoanos esta semana no fue que el transporte intermunicipal se paralizara por el temor a represalias de la guerrilla, ni que sus poblaciones quedaran desabastecidas, aisladas y encerradas. Lo peor fue que tras varios días de amenazas, en los que se les reconoce la voluntad a las Fuerzas Armadas para preservar la seguridad, el Gobernador tuvo que viajar hasta Bogotá para recordarles al Gobierno y a la Nación que su región también es parte de Colombia, que se necesita la presencia del Estado y que se requiere actuar para no dejarla más en el abandono y sola. La historia del Chocó es la de la orfandad estatal y la falta de oportunidades. A pesar de tener una de las mayores riquezas naturales del mundo, el 65% de su población vive en la pobreza y el 12,3% está en la indigencia. Viajar desde el interior del país a cualquiera de sus municipios es una odisea que dura días por la precariedad de sus vías de comunicación. Y cuando se llega, queda en evidencia que los recursos públicos no alcanzan, entre otras razones porque se esfumaron en manos de la corrupción propiciada por la ausencia de control. Sin escuelas organizadas y dotadas es de esperar que la cobertura educativa llegue al 61%, la más baja del país. Sin centros de salud bien dotados, eficientes y funcionales, no es extraño que la mortalidad infantil sea de 34 casos por cada mil nacidos vivos. Entonces una región rica, pero abandonada a su suerte, se convierte en paraíso para la delincuencia organizada, para el narcotráfico, para la subversión, para aquellos que a las buenas o a las malas se quieren quedar con esa tierra que es una piedra preciosa en bruto. Y se dan los paros armados de la guerrilla, las matanzas con las que arrasan poblaciones y obligan a desplazarse a quienes sobreviven con tal de quedarse con los predios, o los enfrentamientos entre los bandos criminales por el negocio de las drogas ilícitas o de la minería ilegal. El Chocó ha sido y será un dolor de cabeza para el Estado mientras éste no asuma su responsabilidad de brindarle oportunidades a su población, mientras no combata con firmeza la corrupción y realice las inversiones que necesita el departamento. Nada cambiará mientras el país sólo lo mire fugazmente cuando es noticia y luego lo deposite en el olvido. Ojalá el Consejo de Ministros que encabezará el presidente Santos el próximo lunes en Quibdó, atendiendo el llamado angustioso del Gobernador y la población, no se quede en diagnósticos y en retórica. Chocó necesita acciones y recursos que le permitan alcanzar el desarrollo y la prosperidad que clama el Pacífico colombiano y que tanto se merece.

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