La ronda 25

Mayo 13, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Para nadie es un secreto que la iniciativa es uno de los puntos neurálgicos de la campaña, como quiera que ha sido parte de la propuesta del presidente Juan Manuel Santos para su reelección. Desde esa perspectiva, y aunque es deseable aislar el diálogo de las incidencias del debate electoral, la opinión nacional se verá influenciada por lo que suceda en La Habana".

Se inició la ronda 25 de los diálogos de La Habana, entre los delegados del Gobierno y de las Farc. Aunque el proceso electoral ha desplazado el interés sobre la negociación, no sobra recordar que el diálogo y sus resultados serán de gran importancia para el próximo gobierno.La ronda se inicia con la prudencia característica de los voceros oficiales, quienes llegaron en silencio a la sede de las conversaciones. A ellos los acompañaron los miembros de las Farc con sus declaraciones efectistas, quienes además de decir que estaban “a cuatro párrafos del acuerdo” aprovecharon de nuevo la oportunidad para soltar sus arengas descalificadoras contra el Estado y sus dirigentes. Nada ha variado pues en el proceso, excepto por el hecho de que ya casi completa dos años de haberse iniciado. También está claro que cualquier decisión que se tome en las próximas dos semanas tendrá repercusiones de importancia en las elecciones presidenciales que se celebrarán el 25 del presente mes. Para nadie es un secreto que la iniciativa es uno de los puntos neurálgicos de la campaña, como quiera que ha sido parte de la propuesta del presidente Juan Manuel Santos para su reelección. Desde esa perspectiva, y aunque es deseable aislar el diálogo de las incidencias del debate electoral, la opinión nacional se verá influenciada por lo que suceda en La Habana. Pasando al contenido de lo que está en discusión, junto con el tema agrario, el narcotráfico es uno de los puntos en los cuales están las razones del conflicto en Colombia. En él reposa el sustento económico de la ilegalidad en Colombia y durante los últimos 20 años ha sido el soporte de la guerrilla. No en vano, en el mundo se reconoce a las Farc como una de las principales organizaciones narcotraficantes del planeta. Pero también es evidente que su imperio abarca los narcocultivos, los productores, distribuidores y los grandes carteles. Es decir, la cadena completa de un negocio que adquirieron en sus alianzas con los delincuentes de los años 80 y ha continuado en sus manos con distintas formas, todas ellas lucrativas y sangrientas. En esas condiciones, la negociación no puede versar sobre las transformaciones que deben producirse en el tratamiento al narcotráfico y a sus explotadores como pretenden las Farc. Lo que se debe producir en los diálogos debe ser el reconocimiento de la guerrilla sobre su vinculación directa con el negocio en todas sus modalidades y su compromiso con el desmonte de sus estructuras dedicadas a las drogas ilícitas, así como de abandonar para siempre esa actividad. Como contrapartida, el país debe mirar la posibilidad de ofrecerles un tratamiento que responda a la voluntad de tener un país en paz y libre del que ha sido el mayor enemigo de la vida, la salud, el medio ambiente y la tranquilidad de los colombianos. Lejos de las proclamas con que los voceros de las Farc en Cuba tratan a diario de desviar la atención y de hacer proselitismo, en los puntos arriba mencionados está uno de los elementos sustanciales para el éxito de los diálogos en Cuba.

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