La realidad de Ecuador

Agosto 21, 2017 - 11:55 p.m. Por:
Elpais.com.co

“No hay tal mesa servida, esa es la pura y neta verdad”. Estas declaraciones del presidente de Ecuador, Lenin Moreno, en referencia a un comentario de su antecesor Rafael Correa, desnudaron la realidad que encontró y que de a poco se han venido conociendo.

Aunque el país vecino no está quebrado, Moreno ha sido enfático en advertir que la actualidad económica es muy difícil a causa de la falta de mesura que hubo durante el gobierno anterior. Las diferencias entre los antiguos aliados se han ido profundizando y es evidente el interés de Moreno de irse desmarcando para evitar que fuera señalado como el títere de uno de los jefes del Socialismo del Siglo XXI.

La disputa aumentó de tono cuando a principios de agosto Moreno despojó de todas las atribuciones y delegaciones al vicepresidente Jorge Glass, incondicional de Correa y que estaba siendo investigado por varios casos de corrupción, entre ellos uno relacionado con la constructora brasileña Odebrecht.

Ahora, la situación toma un nuevo giro cuando el presidente Moreno advirtió que recibió una economía en estado crítico, con una deuda pública superior a los 41.000 millones de dólares, además de otros pasivos y contingentes que podrían convertirse en deuda. El Jefe de Estado también señaló que, debido a la caída de los precios del petróleo y las consecuencias del terremoto, entre otras razones externas, el gobierno de Correa tomó decisiones que llevaron al país al límite de sus posibilidades.

Y las cifras le dan la razón. El crecimiento del consumo privado, el PIB, la recaudación tributaria y los depósitos en el primer trimestre de este año responden al aumento del 21% en el gasto del Gobierno Central que se registró justamente durante la apretada campaña electoral. Sin embargo, ese repunte fue solo un espejismo porque no generó mayor inversión ni se recuperó el mercado laboral, por el contrario, hay un salto cuantitativo en el subempleo y la informalidad. Por eso Moreno advierte que la deuda pública es mucho mayor que la que Correa informaba y que su servicio equivale al 10 % del PIB.

Las respuestas de Correa dejan muchas dudas, pues se ha dedicado a mandar agresivos mensajes en los que advierte que “es triste escuchar a un presidente que habla de lo que no entiende” y llama a sus seguidores a resistir, “porque todo lo cínico, desleal y mediocre será efímero”.

Con más cabeza fría y sin entrar en el juego de los insultos a los que es tan proclive su antecesor, Moreno ha respondido que su administración será austera y que el sector privado volverá a ser el motor de la economía ecuatoriana. Lo cierto es que ya puso en venta uno de los dos aviones presidenciales, además de 30 vehículos de lujo destinados al servicio del Gobierno y redujo el 10 % del salario de los funcionarios públicos de mayor nivel.

El mensaje está claro y el aviso para su mentor también. Los tiempos del gasto público en exceso llegaron a su fin y Moreno quiere reconducir una economía que Correa dejó al borde del precipicio. Y queda pendiente la investigación por Odebrecht que penetró al gobierno del cual fue vicepresidente.

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