La promesa de Sidney

Noviembre 22, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

A partir de ahora se tienen 10 años para cumplir con la hoja de ruta trazada en Sidney, superar las metas propuestas para el 2020 y blindar esas áreas protegidas que son los ‘respiraderos’ del Planeta, indispensables para revertir los efectos nocivos que la contaminación, pero sobre todo la indiferencia e indolencia de la humanidad, le han ocasionado al medio ambiente.

“Si los líderes mundiales hicieran promesas de protección a la naturaleza al mismo ritmo que lo hicieron en Sidney, la conservación del Planeta estaría garantizada en pocas horas”. Un poco en tono de chanza, un poco en serio, la frase publicada en el periódico español El País resume lo que ocurrió en la Cumbre Mundial de Parques, celebrada esta semana en Australia.En un tiempo récord los 6.000 delegados de 170 países participantes se comprometieron con 100 iniciativas para garantizar la preservación y aumentar el número de reservas naturales en el mundo. Con ello se espera alcanzar la meta propuesta para el 2020: que el 17% de la superficie terrestre y el 10% de los océanos se conviertan en áreas protegidas, a salvo de los embates de la humanidad y de la destrucción ambiental que ocasionan.Hasta ahí las buenas intenciones que quedaron plasmadas en un documento al que se le llamó ‘La promesa de Sidney’, el cual incluye propuestas como asegurar la protección de 60 millones de hectáreas en el Amazonas, acabar con el vertimiento de barro en la Gran Barrera de Coral australiana o prohibir de forma permanente la minería en la Antártida. Incluso se hicieron ofrecimientos con tinte ‘político’ como el de Rusia de convertir el 22% de su territorio en área protegida para “promover el patriotismo y aumentar nuestro prestigio internacional”, como lo expresó su Ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Para hacer realidad esas iniciativas y conservar las 200.000 áreas protegidas existentes, de las cuales según se reconoció en la Cumbre sólo un 25% están bien gestionadas, se necesitan US$76.100 millones al año. Ahí es cuando surge la duda, manifestada incluso por la Organización de Naciones Unidas, sobre la posibilidad real de cumplir con ‘La promesa de Sidney’, blindar las reservas naturales y no simplemente multiplicar los “parques de papel”.Colombia y su buena gestión en el manejo de las áreas de Gorgona, Galeras y Tatamá, incluidas entre las 24 mejor protegidas del mundo, se convirtieron en referente durante la reunión mundial. El mensaje fue, en pocas palabras, que se debe seguir el ejemplo de un país aún en desarrollo que se esfuerza por invertir los recursos necesarios y tener políticas ambientales serias para conservar sus reservas naturales y sus ecosistemas. A partir de ahora se tienen 10 años para cumplir con la hoja de ruta trazada en Sidney, superar las metas propuestas para el 2020 y blindar esas áreas protegidas que son los ‘respiraderos’ del Planeta, indispensables para revertir los efectos nocivos que la contaminación, pero sobre todo la indiferencia e indolencia de la humanidad, le han ocasionado al medio ambiente.Concluida la Cumbre la inquietud es si con la misma vehemencia y agilidad con las que se concretaron esas 100 iniciativas y se redactaron los compromisos mundiales para proteger las reservas naturales, se pasará a las acciones concretas y se llenará el millonario fondo económico que se requiere. O si ‘La promesa de Sidney’ se convertirá en otra carta, una más, de buenas intenciones.

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