La Paz, propósito nacional

Noviembre 10, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Son muchos los intentos que se han hecho para tratar de llegar a la solución política. Es lo que corresponde a los gobernantes, así las experiencias hayan sido frustradas. Y es lo que debe seguir haciéndose, así la actitud de las Farc frente a la negociación que se les ofrece sea la principal barrera a los esfuerzos por lograr lo que todos los colombianos buscamos".

A un año de iniciada de manera formal, la negociación de paz con las Farc se ha tomado el escenario y es el motivo de una polarización política que domina la campaña electoral del 2014. Por encima de la natural polémica que ya están produciendo las concesiones que deban realizarse y los acuerdos a los que se puedan llegar, lo deseable es que el país preserve su deseo de lograr una paz duradera sin que ello lleve a una división en la cual la perdedora será la Nación.Muchos son los pasos que el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos ha dado para concretar la que quizás es la gran aspiración de los colombianos: terminar mediante la negociación con una violencia endémica que en el caso de la guerrilla lleva ya 60 años. Satisfacer ese deseo es una obligación del Estado, que sin embargo no puede permitirse bajar la guardia y disminuir la acción de las autoridades en el combate a las organizaciones que han hecho de la violencia una forma de vida. El otro lado de la moneda lo conforman esas organizaciones que han sobrevivido aprovechando la debilidad del Estado para imponer el orden en todo el territorio. Son estructuras basadas en la fuerza que fueron mutando de un pretendido interés en producir un cambio político y social, hasta convertirse en poderosos instrumentos de violencia que llegaron al terrorismo indiscriminado y usan cualquier tipo de delincuencia para mantener su vigencia, a pesar del rechazo que reciben del 98% de la sociedad. Son muchos los intentos que se han hecho para tratar de llegar a la solución política. Es lo que corresponde a los gobernantes, así las experiencias hayan sido frustradas. Y es lo que debe seguir haciéndose, así la actitud de las Farc frente a la negociación que se les ofrece sea la principal barrera a los esfuerzos por lograr lo que todos los colombianos buscamos. De una u otra manera, los Presidentes de Colombia de las últimas décadas han tratado de cumplir esa obligación, como también han dado la batalla por devolverle la seguridad a la Nación e imponer el acatamiento a la ley como principio supremo para lograr la concordia. En ese contexto se ha desarrollado el primer año de las negociaciones que tienen a la capital de Cuba como sede y a varios países como garantes y facilitadores. Se sabe que ya se han logrado acuerdos parciales en dos de los seis puntos de la agenda, lo cual indica que será una negociación larga y dispendiosa. Pero está claro que la actitud de las Farc ha generado el escepticismo en grandes sectores de la opinión pública, que no ven en ella la sinceridad y el compromiso que se requiere para lograr el acuerdo que desea el país.Que la paz sea un anhelo nacional es una verdad incuestionable. Sin embargo, hay que tener cuidado sobre la manera en que se está buscando y la forma en que se ha tomado el proceso electoral que tendrá lugar el próximo año. Nada podrá ser más perjudicial para nuestra Nación, y nada beneficiará más a los grupos de violencia como las Farc, que esa paz que todos queremos se convierta en bandera partidista y en motivo de división de la sociedad colombiana.

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