La oportunidad del Pacífico

Mayo 20, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"El llamado es entonces a que los vallecaucanos pongamos los ojos sobre el Pacífico como la posibilidad más cierta de desarrollo hacia el futuro. Y a actuar con decisión para que el mundo conozca las oportunidades que brinda Buenaventura como puerta de entrada a los mercados más grandes del planeta a través de los tratados de libre comercio que hemos firmado o estamos promoviendo con los vecinos del mar del futuro".

Superando las dudas, la política económica de Colombia parece dirigirse ahora sí hacia la globalización que le permita explotar sus ventajas comparativas. Es el momento para volver a preguntar qué papel le será asignado a nuestro litoral Pacífico y a Buenaventura. El pasado martes entró en vigencia el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos. Días antes, el presidente Juan Manuel Santos había realizado una visita a China, donde se planteó la posibilidad de negociar un acuerdo en el mismo sentido, además del interés por desarrollar un oleoducto que conecte el petróleo de Venezuela con el mar Pacífico. Lo que se suma a las negociaciones adelantadas para alcanzar un TLC con Corea del Sur y las conversaciones con Japón en el mismo sentido. Todo ello da a entender la importancia que las autoridades colombianas le otorgan a las poderosas economías del Asia y las que están ubicadas en la cuenca del Pacífico como una gran posibilidad de desarrollo. Lo que contrasta con la poca disposición para preparar a nuestra costa sobre el llamado mar del futuro para volverla competitiva, mientras se despliega un generoso y amplio esfuerzo por promover los puertos de la costa sobre el Atlántico y la posibilidad de invertir allí para aprovechar sus ventajas. Contrastan las buenas noticias para el Atlántico colombiano y el afán por preparar esa región para el desafío que significa la apertura comercial, con lo que está sucediendo en el occidente del país. Hoy, la ciudad con el puerto más importante del país está comunicada con el interior mediante una carretera en estado lamentable. Y salvo los esfuerzos que hacen los puertos en Buenaventura para mejorar su capacidad y poder atender los nuevos retos, la inversión pública parece destinada a atender programas asistencialistas que resuelvan la angustia y la miseria dejadas por la violencia, el narcotráfico y el abandono secular. Hace poco se anunció el establecimiento de una alianza para instalar en Buenaventura una empresa que fabrique partes del fuselaje de los aviones Embraer, del Brasil. Lo que demuestra que sí se puede explotar la ventaja que significa la posición geográfica de la ciudad más grande de Colombia sobre el Pacífico. Nace entonces la pregunta de por qué se abortó el establecimiento allí de una Zona Económica Especial de Exportación o de cualquier mecanismo que incentive la llegada de inversionistas nacionales o extranjeros interesados en desarrollar lo que la miopía del centralismo ha ignorado por siglos. El llamado es entonces a que los vallecaucanos pongamos los ojos sobre el Pacífico como la posibilidad más cierta de desarrollo hacia el futuro. Y a actuar con decisión para que el mundo conozca las oportunidades que brinda Buenaventura como puerta de entrada a los mercados más grandes del planeta a través de los tratados de libre comercio que hemos firmado o estamos promoviendo con los vecinos del mar del futuro. Esa es la posibilidad de cambiar los problemas sociales y de orden público que ha generado el abandono por la riqueza que podemos lograr si aprovechamos las bondades que ofrece nuestro litoral.

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