La oportunidad de decidir

La oportunidad de decidir

Octubre 25, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Es el ciudadano el que hoy tiene la posibilidad de decidir para dónde van sus instituciones. Por eso hay que llamarlo a que participe con su voto en las elecciones que tendrán lugar, y a pesar de los errores y confusiones que han ocasionado las decisiones del Consejo Nacional Electoral, anulando más de un millón de inscripciones. Es la oportunidad de expresar lo que todos queremos de nuestros gobiernos locales y departamentales. Y no la podemos desperdiciar".

Como cada cuatro años, Colombia tiene hoy el deber de renovar sus administraciones municipales y departamentales mediante el voto libre de sus ciudadanos. Además de hacer uso de su derecho a elegir y ser elegidos, los colombianos refrendan su compromiso con la democracia mediante su presencia en las urnas.Pero ese propósito tiene en la abstención su gran enemigo. A pesar de los esfuerzos que se ven en los 1123 municipios y los 32 departamentos que constituyen la geografía política del país, de la propaganda en los medios de comunicación y el debate, son más los ciudadanos que no participan en una de las decisiones más importantes para nuestras instituciones.Es la decisión sobre quiénes dirigirán los gobiernos más cercanos a los colombianos desde las alcaldías y gobernaciones y quién controlará su actuación desde los concejos y las asambleas. Ellas son instituciones administrativas destinadas a solucionar los problemas de los habitantes de barrios, veredas y corregimientos que forman las venas de la Nación.Para esa labor cuentan con recursos que superan con largueza los 80 billones de pesos. Desde grandes urbes como Bogotá o Cali, hasta pequeñas localidades de menos de mil habitantes, ese tejido se encarga de administrar los dineros que generan sus impuestos hasta las transferencias del presupuesto nacional, la mayor proporción de sus ingresos. Allí está la importancia de la decisión que tomen hoy los votantes, y por eso causa tanto daño la abstención. Es que al no ejercer el derecho a elegir se imponen las minorías que viven del clientelismo; las que van detrás de los cargos y los recursos públicos para tomárselos y darle la espalda al bien común, empezando por comprar el control político que deben ejercer los concejales y diputados.En el pasado, el Valle han sido víctimas de esa mala práctica. El resultado es la pérdida de importancia de nuestro Departamento en el concierto nacional y el marchitamiento de su credibilidad frente a los vallecaucanos, lo que a su vez ha impedido que la Nación asuma sus responsabilidades en la atención a los problemas que padece el resto del suroccidente colombiano. En cuanto a Cali, el daño se refleja en el crecimiento de sus problemas como una urbe de casi tres millones de habitantes y sus limitaciones para atenderlos.Toda esa herencia es la que hay que cambiar. Y para ello está el voto libre y consciente. Es el que puede empezar a cambiar el destino de una política en la cual se han venido imponiendo empresas electorales que manejan pequeñas caudas de electores para después imponer sus deseos de lucro por encima del interés común.Es el ciudadano el que hoy tiene la posibilidad de decidir para dónde van sus instituciones. Por eso hay que llamarlo a que participe con su voto en las elecciones que tendrán lugar, y a pesar de los errores y confusiones que han ocasionado las decisiones del Consejo Nacional Electoral, anulando más de un millón de inscripciones. Es la oportunidad de expresar lo que todos queremos de nuestros gobiernos locales y departamentales. Y no la podemos desperdiciar.

VER COMENTARIOS
Columnistas