La nueva ronda

Agosto 12, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Los pronunciamientos de alias Timochenko son un frenazo, al decir que la paz no se firmará este año. Y sus anteriores proclamas dan a entender que lo que pretende es un juicio de responsabilidades históricas, sin dejar en claro el compromiso de las Farc de reconocer su faltas frente a los millones de víctimas que han causado".

Con el anuncio del jefe máximo de las Farc sobre la imposibilidad de firmar un acuerdo de paz este año, se inicia hoy en La Habana una nueva ronda de la negociación que ya completa dos años. Las víctimas, y la posibilidad de empezar a pensar en el desarme del grupo guerrillero y un cese el fuego bilateral a los cuales se refirió el presidente Juan Manuel Santos, serán los temas a tratar en la nueva etapa. Lo más notorio de esta nueva ronda debería ser el tratamiento que se otorgue a las víctimas dentro del acuerdo final. Ellas son quienes deben recibir la atención tanto del Estado, que ya lo está haciendo de múltiples maneras, y de uno de los sectores con mayor responsabilidad en su drama. Por eso se pensó que su presencia en la mesa de negociación podría ser un factor importante en la búsqueda de la paz para todos los colombianos. No obstante, lo expuesto por el Jefe de las Farc deja preocupaciones de importancia por cuanto está distante de lo que esperan quienes han padecido su violencia. En efecto, mientras la guerrilla pretende montar todo un juicio histórico de lo ocurrido en siete décadas en Colombia, las víctimas sólo quieren que las escuchen. Que les respondan por los daños que les causaron, les devuelvan a familiares aún desaparecidos y les digan la verdad. Para ello y ateniéndose a lo acordado entre los negociadores de ambas partes, aceptaron constituir una delegación de 60 personas que represente a las más de 6,7 millones de víctimas. Y debe seguir lo referente al cese el fuego bilateral y la entrega de armas de las Farc, que el presidente Santos anunció en su discurso de posesión pronunciado el pasado 7 de agosto. Al oír esas palabras, que en la práctica significan un enorme progreso y la cercanía del fin exitoso del proceso, el optimismo del país y el respaldo deberían ser la respuesta. Y deberían también desencadenar los preparativos para el llamado postconflicto del que se habla con frecuencia en los círculos gubernamentales y políticos. Sin embargo, los pronunciamientos de alias Timochenko son un frenazo, al decir que la paz no se firmará este año. Y sus anteriores proclamas dan a entender que lo que pretende es un juicio de responsabilidades históricas, sin dejar en claro el compromiso de las Farc de reconocer su faltas frente a los millones de víctimas que han causado. O cuando trata de disculpar el accionar violento de la organización bajo su mando, dando a entender que también es una víctima. Con lo cual se hace cada vez más patente el afán por desconocer la condena de la Nación y el mundo a su barbarie y por evitar el juicio de la historia.Los hechos citados dan a entender entonces que el acuerdo no está tan cercano como podría pensarse después del discurso presidencial, puesto que la guerrilla insiste en manejar el asunto según su conveniencia. Por lo tanto, todo da para pensar que el fin del conflicto está lejos, incluyendo el cese bilateral del fuego que algunos se empeñan en imponer como si las Farc hubieran dando muestras satisfactorias de su voluntad de paz.

VER COMENTARIOS
Columnistas