La nueva conquista

La nueva conquista

Junio 13, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"El reto es que lo antes posible se encuentren formas de energía más limpias, renovables, económicas y amigables con el medio ambiente. Y que con ellas se reduzca el uso de combustibles como el petróleo, el gas o el carbón que producen la mayor cantidad de dióxido de carbono, el culpable principal del calentamiento global acelerado que padece la Tierra".

Como si se tratara de conquistar de nuevo el espacio exterior, el mundo busca una forma efectiva de reducir la contaminación ambiental y frenar sus efectos dañinos para el planeta. Un reto, quizás el mayor, es reemplazar la energía producida a partir de combustibles fósiles, que producen altas emisiones de gases que acaban con la capa de ozono.Programa Apolo Global se llama la iniciativa que presentó esta semana un grupo de reconocidos economistas, ingenieros, expertos ambientales y científicos. El nombre no es fortuito y hace referencia a los viajes a la Luna emprendidos por Nasa en la década del 60, que fueron impulsados y se concretaron en un tiempo récord, entre otras razones, por la vieja rivalidad entre Estados Unidos y Rusia.En este caso el reto es que lo antes posible se encuentren formas de energía más limpias, renovables, económicas y amigables con el medio ambiente. Y que con ellas se reduzca el uso de combustibles como el petróleo, el gas o el carbón que producen la mayor cantidad de dióxido de carbono, el culpable principal del calentamiento global acelerado que padece la Tierra. Para ello se requiere comprometer a los gobiernos, ojalá antes de la Cumbre sobre Cambio Climático de diciembre en París, a que asignen el 0,02% del su Producto Interno Bruto a las investigaciones en energías renovables, sistema de almacenaje y redes eléctricas ‘inteligentes’. La meta es que el mundo disponga para ese fin de al menos US$22.000 millones al año, el mismo presupuesto, a valor presente, que destinó la Nasa para la conquista de la Luna.La propuesta de Apolo Global debería tener eco en cada nación y el apoyo de la población mundial, que es la más interesada en que se tuerza el destino al caos ambiental al que se está llevando al Planeta. La emisión de gases de efecto invernadero, como los que emanan de los combustibles fósiles, es la causa del boquete cada vez más grande en la capa de ozono, esa barrera que actúa como filtro para evitar la llegada directa a la Tierra de las radiaciones ultravioletas del sol. Que hoy, por ejemplo, la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera sea un 142% más alta que hace un par de siglos, o la de metano un 252%, es la razón principal por la cual la temperatura promedio ha subido en 0,8°centígrados y se proyecte un aumento de 2°C más en 30 años. Ese calentamiento es la causa de la desaparición de los ecosistemas, de la crisis que se vivirá por la falta de agua y de fenómenos naturales más intensos, frecuentes y dañinos.Por eso la importancia de desarrollar fuentes renovables de energía, sostenibles, respetuosas con el medio ambiente y sobre todo más económicas que las derivadas de los combustibles fósiles. Ya no basta con que los países se comprometan a través de un acuerdo vinculante como el fallido Protocolo de Kyoto, a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Hay que actuar para encontrar alternativas que protejan al Planeta, provean de manera limpia la demanda mundial que será un 61% en el año 2050, y eviten que se siga transitando el camino hacia lo que ya se llama la Sexta Extinción de la Tierra.

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