La Navidad

Diciembre 24, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"El país necesita que el gentil espíritu navideño se adueñe de los corazones de las gentes pudientes, para que faciliten las posibilidades de ejecutar políticas que permitan disminuir la inequidad. Ese sería el mejor regalo de Navidad para los colombianos, y no sólo para los que han sufrido por el desastroso invierno".

Heredamos la Navidad de Europa. Nos llegó gracias a los conquistadores españoles, empeñados en la cristianización del mundo conocido.De allí que las más usuales estampas navideñas conocidas, relacionados con las montañas y los campos cubiertos de nieve, paisaje desconocido en el trópico, se hayan vuelto habituales entre nosotros, al lado de trineos, renos y otros símbolos de la vida nórdica. Es una estampa rodeada por el frío.Pero sólo porque allá nieva y aquí no. Pues los días de temporada navideña son fríos en el mundo entero. Aquí llueve, y lo hace como si no fuera nunca a cesar. En los subtrópicos nieva, y lo hace en abundancia. La vida de todos se vuelve difícil. Ancianos sin calefacción amanecen muertos en las calles heladas del Norte y otros aparecen ahogados en los ríos desbordados del trópico.Es una época que coincide con el tiempo más oscuro del año, que lleva consigo una promesa: pronto comenzará a salir el sol. El día del solsticio de invierno, 21 de diciembre es el día más frío del año, y a partir de él los días comienzan a ser más largos y con más luz solar.El 25 de diciembre, día del nacimiento de Jesús según la mayoría de la Cristiandad, ya quedaron atrás las larguísimas noches de oscuridad y los rayos del sol alumbran con mayor fuerza. Son signo de que los días difíciles comienzan a quedar atrás y que un clima más benigno nos espera a todos. El día de Navidad simboliza el final de la época más oscura y fría: habrá calidez en el ambiente, las lluvias nos darán respiro y se comenzará a derretir la nieve.De allí que el buen ánimo se apodere de la gente. La idea de compartir, celebrar el nacimiento de Jesús en familia, acoger a los que han perdido todo en el invierno y hacer votos por aprovechar bien los cálidos días por venir, se corresponden con la nueva atmósfera que se ha adueñado del mundo.Colombia, padece uno de los inviernos más intensos de su historia y necesita de ese espíritu navideño. A los millones de damnificados se le suma el que el nuestro es uno de los tres países más inequitativos del mundo, lo que significa un gran drama social: decenas de millones de seres humanos que no poseen nada, mientras unos pocos lo tienen todo, y de sobra.El país necesita que el gentil espíritu navideño se adueñe de los corazones de las gentes pudientes, para que faciliten las posibilidades de ejecutar políticas que permitan disminuir la inequidad. Ese sería el mejor regalo de Navidad para los colombianos, y no sólo para los que han sufrido por el desastroso invierno.Desde luego, hay que comenzar por los niños pobres. Y vale recordar la obra Un cuento de Navidad, basada en la realidad denigrante de Inglaterra durante la revolución industrial: el maltrato de los niños y jóvenes que trabajaban y estudiaban en las condiciones más crueles en la sociedad; para ello, el autor leyó informes del parlamento británico sobre las condiciones de miseria en los menores de edad.El País desea una feliz Navidad a todos sus lectores.

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