La mano destructora

Agosto 30, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Más que generar pánico por la catástrofe que significaría la desaparición de la mayoría de fauna y flora de la Tierra, la advertencia está dirigida a crear conciencia y a actuar para que se detenga un exterminio que no ha dado tregua en 500 años y se ha recrudecido en las últimas décadas".

Las manos de la humanidad han resultado tan devastadoras como el meteorito que hace 75 millones de años cayó sobre la península de Yucatán y exterminó el 95% los dinosaurios. Investigaciones científicas afirman que el Planeta se enfrenta a su sexta extinción masiva de especies animales, ahora causada por la intervención del hombre.Más que generar pánico por la catástrofe que significaría la desaparición de la mayoría de fauna y flora de la Tierra, la advertencia está dirigida a crear conciencia y a actuar para que se detenga un exterminio que no ha dado tregua en 500 años y se ha recrudecido en las últimas décadas. Incluso puede afirmarse que de la conservación que se haga de las especies animales y de sus ecosistemas dependerá la misma supervivencia de la humanidad.Una investigación liderada por la Universidad de Stanford asegura que el 28% de la población animal ya ha desaparecido, incluidas 322 especies extinguidas en estos últimos cinco siglos. Un ritmo de destrucción de la fauna que no se ha detenido y hoy tiene con los días contados al 30% de animales invertebrados como los insectos y al 33% de los vertebrados. La conclusión es que el hombre está acabando con sus recursos ecológicos con una intensidad y una celeridad mayores a los que provocaron las cinco extinciones masivas padecidas por la Tierra en 600 millones de años.La diferencia es que entonces no existía la especie humana y ahora es ella la que sufrirá las mayores consecuencias por esa destrucción provocada. El desequilibrio que se ocasiona en los ecosistemas por la pérdida de fauna y flora tiene efectos que ya se sienten sobre el desarrollo de las economías y el progreso de las sociedades en diferentes lugares del mundo. Motivos que deberían ser el motor para emprender las acciones que aminoren la extinción de la vida animal.Son tres las causas principales de desaparición de la fauna y en todas ellas la responsabilidad recae sobre la humanidad. La primera es la deforestación que lleva a la pérdida de los hábitats naturales; la segunda es el daño que causa el calentamiento global provocado por la emisión de gases contaminantes; la tercera, la caza indiscriminada para el comercio de productos animales. Los diagnósticos se conocen bien y el mundo sabe lo que tiene qué hacer para salvar al Planeta.Lo que ha faltado es voluntad. Por un lado de los Estados que fallan tanto en sus políticas ambientales como en el compromiso que deben asumir para detener la destrucción del medio ambiente. También está la indiferencia de los individuos y sus comunidades para asumir la responsabilidad que les corresponde en el cuidado de sus recursos ecológicos. Y no ha sido posible un liderazgo internacional que obligue a acatar las disposiciones mundiales, que son inaplazables.Como lo afirma Rodolfo Dirzo, quien dirigió la investigación de Stanford, “De nada sirve que estos estudios se queden dando vuelta en la comunidad científica. Es deber de todos crear conciencia y exigir una agenda ambiental rigurosa. Si no cambiamos la situación, nuestra propia especie tendrá un final dramático”.

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